sábado, 20 de mayo de 2017

Pirámide de Maslow: la jerarquía de las necesidades humanas

Pirámide de Maslow: la jerarquía de las necesidades humanas


Analizando uno de los artefactos teóricos más famosos: la jerarquía de necesidades.



La pirámide de Maslow forma parte de una teoría psicológica que inquiere acerca de la motivación y las necesidades del ser humano: aquello que nos lleva a actuar tal y como lo hacemos. Según Abraham Maslow, un psicólogo humanista, nuestras acciones nacen de la motivación dirigida hacia el objetivo de cubrir ciertas necesidades, las cuales pueden ser ordenadas según la importancia que tienen para nuestro bienestar. 
Es decir, que Maslow proponía una teoría según la cual existe una jerarquía de las necesidades humanas, y defendió que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. A partir de esta jerarquización se establece lo que se conoce como Pirámide de Maslow.
Abraham Maslow introdujo por primera vez el concepto de la jerarquía de necesidades en su artículo “A Theory of Human Motivation” en 1943 y en su libro “Motivation and Personality”. Más tarde, el hecho de que esta jerarquía soliese ser representada gráficamente en forma de pirámide hizo que el núcleo de la teoría pasase a ser conocido como pirámide de Maslow, cuya popularidad es notable incluso hoy en día, décadas después de que fuese propuesta por primera vez.

La Pirámide de Maslow

Mientras algunas escuelas existentes a mediados del siglo XX (el  psicoanálisis o el conductismo) se centraban en conductas problemáticas y en el aprendizaje desde un ser pasivo y sin demasiadas opciones de influir en el entorno más de lo que este influye en él, Maslow estaba más preocupado en aprender sobre qué hace a la gente más feliz y lo que se puede hacer para mejorar el desarrollo personal y la autorrealización
Como humanista, su idea era que las personas tienen un deseo innato para autorrealizarse, para ser lo que quieran ser, y que cuentan con la capacidad para perseguir sus objetivos de manera autónoma si se encuentran en un ambiente propicio. Sin embargo, los diferentes objetivos que se persiguen en cada momento dependen de qué meta se han conseguido y cuáles quedan por cumplir, según la pirámide de necesidades. Para aspirar a las metas de autorrealización, antes han de cubrirse las necesidades anteriores como la alimentación, la seguridad, etc. Por ejemplo, solo nos preocupamos de temas relacionados con la autorrealización si estamos seguros que tenemos un trabajo estable, comida asegurada y unas amistades que nos aceptan.
En la Pirámide de Maslow, desde las necesidades más básicas hasta las necesidades más complejas, esta jerarquía está compuesta por cinco niveles. Las necesidades básicas se ubican en la base de la pirámide, mientras que las necesidades más complejas se encuentran en la parte alta. Las cinco categorías de necesidades de la Pirámide de Maslow son: fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento y de autorrealización; siendo las necesidades fisiológicas las de más bajo nivel, y subiendo niveles en el orden indicado.

Tipos de necesidades

En la pirámide de Maslow, este investigador habla acerca de las necesidades instintivas y hace una distinción entre necesidades “deficitarias” (fisiológicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento) y de “desarrollo del ser” (autorrealización). La diferencia existente entre una y otra se debe a que las “deficitarias” se refieren a una carencia, mientras que las de “desarrollo del ser” hacen referencia al quehacer del individuo. Satisfacer las necesidades deficitarias es importante para evitar consecuencias o sentimientos displacenteros. 
Las necesidades del “desarrollo del ser”, por su parte, son importantes para el crecimiento personal, y no tienen que ver con el déficit de algo, sino con el deseo de crecer como persona.
Así pues, la pirámide de Maslow tiene 5 niveles de necesidades:

1. Necesidades fisiológicas

Incluyen las necesidades vitales para la supervivencia y son de orden biológico. Dentro de este grupo, encontramos necesidades como: necesidad de respirar, de beber agua, de dormir, de comer, de sexo, de refugio. Maslow piensa que estas necesidades son las más básicas en la jerarquía, ya que las demás necesidades son secundarias hasta que no se hayan cubierto las de este nivel.

2. Necesidades de seguridad

En esta parte de la pirámide de Maslow se incluyen las necesidades de seguridad son necesarias para vivir, pero están a un nivel diferente que las necesidades fisiológicas. Es decir, hasta que las primeras no se satisfacen, no surge un segundo eslabón de necesidades que se orienta a la seguridad personal, al orden, la estabilidad y la protección. Aquí figuran: la seguridad física, de empleo, de ingresos y recursos, familiar, de salud, etc.

3. Necesidades de afiliación

Maslow describe estás necesidades como menos básicas, y tienen sentido cuando las necesidades anteriores están satisfechas. Ejemplos de estas necesidades son: el amor, el afecto y la pertenencia o afiliación a un cierto grupo social y buscan superar los sentimientos de soledad. Estas necesidades se presentan continuamente en la vida diaria, cuando el ser humano muestra deseos de casarse, de tener una familia, de ser parte de una comunidad, ser miembro de una iglesia o asistir a un club social.

4. Necesidades de reconocimiento

Tras cubrir las necesidades de los tres primeros niveles de la Pirámide de Maslow, aparecen las necesidades de reconocimiento como la  autoestima, el reconocimiento hacia la propia persona, el logro particular y el respeto hacia los demás; al satisfacer dichas necesidades, la persona se siente segura de sí misma y piensa que es valiosa dentro de la sociedad; cuando estas necesidades no son satisfechas, las personas se sienten inferiores y sin valor.
Según Maslow existen dos necesidades de reconocimiento: una inferior, que incluye el respeto de los demás, la necesidad de estatus, fama, gloria, reconocimiento, atención, reputación, y dignidad; y otra superior, que determina la necesidad de respeto de sí mismo, incluyendo sentimientos como autoconfianza, competencia, logro, independencia y libertad.

5. Necesidades de autorrealización

Por último, en el nivel más alto se encuentran las necesidades de autorrealización y el desarrollo de las necesidades internas, el desarrollo espiritual, moral, la búsqueda de una misión en la vida, la ayuda desinteresada hacia los demás, etc.

Críticas a la Pirámide de Maslow

Pese a que algunas investigaciones dan soporte a la teoría de Abraham Maslow, la mayoría de los datos recopilados en muchas investigaciones no parecen ir en la misma línea que la pirámide de Maslow. Por ejemplo, Wahba y Bridwell (1986) concluyen que hay poca evidencia para demostrar la jerarquía postulada por Maslow. Además, la Pirámide de Maslow también ha recibido críticas por ser difícil de probar su concepto de autorrealización, ya que es muy abstracto. Muchos de los conceptos y categorías descritas en la pirámide de las necesidades de Maslow son demasiado ambiguas como para poder ser estudiadas científicamente.
En un estudio publicado en 2011, investigadores de la Universidad de Illinois pusieron a prueba la pirámide de Maslow y descubrieron que la satisfacción de las necesidades de la pirámide correlacionaba con la felicidad de la persona. Pero esta investigación, al contrario que la teoría de Maslow, concluyó que las necesidades de reconocimiento y autorrealización también eran importantes pese a que no estuvieran cubiertas las necesidades más básicas. Por lo tanto, cuestionaba la secuencialidad que Maslow propuso en su teoría: no hacía falta tener cumplidas necesidades básicas para aspirar a alcanzar los objetivos relacionados con las necesidades más refinadas.
Por otro lado, la investigación de Maslow estaba basada en una muestra de individuos muy pequeña y, potr lo tanto, poco representativa. La crítica a su metodología hace referencia a que él mismo eligió a las personas que consideraba autorrealizadas, tras leer sobre ellos o hablar con ellos y llegar a conclusiones acerca de lo que es la autorrealización. De hecho, las personas a las que Maslow entrevistó a la hora de realizar su pirámide de necesidades difícilmente pueden representar a la mayoría de la población humana, ya que eran personas pertenecientes a la cultura occidental, ricas o muy influyentes. Algunas de las personas a las que investigó son  Albert Einstein o Eleanor Roosvelt. La pirámide de Maslow fue creada a partir del estudio de los casos excepcionales, más que de lo que resulta normal en las poblaciones humanas.

La relevancia y el legado de esta teoría

Independientemente de estas críticas, la pirámide de Maslow representa un aporte importante en un cambio de visión dentro de la psicología y contribuyó a establecer una tercera fuerza dentro de la profesión (las otras dos fuerzas principales eran el psicoanálisis y el conductismo). Su enfoque con respecto a la psicología y de la vida en general inspira entusiasmo, ya no parte del supuesto de que las personas son seres pasivos, ni se centra en las conductas patológicas. La pirámide de Maslow ha tenido una gran repercusión no solamente en la psicología, sino que también ha sido importante en el mundo empresarial (especialmente en el marketing, pero también en el mundo de los Recursos Humanos) o en el deporte, por ejemplo. 
La Psicología científica actual debe seguir investigando sobre qué es aquello que nos motiva y nos lleva a aspirar a objetivos, y puede que la pirámide de Maslow no sea un constructo que permita explicar bien cómo actuamos, pero por lo menos es un primer ladrillo en este tipo de estudios y puede ser utilizado como referencia.

Referencias bibliográficas:

  • Mahmoud A. Wahba, Lawrence G. Bridwell. (2004). Maslow reconsidered: A review of research on the need hierarchy theory. Baruch College, The City University of New York USA.
Fuente: https://psicologiaymente.net/psicologia/piramide-de-maslow#!


5 diferencias entre el estrés y la ansiedad que todos deben conocer



Muchas palabras del “diccionario psicológico” han pasado a formar parte de la cultura popular, de manera que no es extraño escuchar frases como “estoy estresado” o “tengo ansiedad”. A menudo incluso los médicos y otros profesionales de la salud utilizan indistintamente los términos estrés y ansiedad, aunque no son lo mismo.

El problema es que tanto el estrés como la ansiedad causan los mismos síntomas, por lo que no siempre es fácil reconocer las diferencias entre un estado y otro. De hecho, tanto la ansiedad como el estrés son respuestas adaptativas ante el medio. El problema surge cuando estos estados se mantienen a lo largo del tiempo.

¿En qué se diferencia el estrés de la ansiedad?


1. La causa del estrés es fácilmente identificable, la de la ansiedad no. Como regla general, el estrés aparece en presencia de factores estresantes, como puede ser un exceso de trabajo, una ruptura de pareja, conflictos interpersonales o problemas de enfermedad. Al contrario, la ansiedad es un estado de carácter más difuso, que sigue estando presente aunque el factor estresante haya desaparecido. En práctica, sabemos de dónde proviene el estrés porque hay una o varias situaciones que nos preocupan, pero resulta más difícil determinar qué nos causa la ansiedad.

2. En la ansiedad prima el miedo, en el estrés la preocupación. Otra diferencia entre el estrés y la ansiedad radica en los sentimientos y sensaciones que ambos estados generan. Si bien a primera vista pueden parecer idénticos, lo cierto es que la ansiedad actúa como una bola de nieve y tiende a convertirse en un miedo de carácter generalizado, cuya máxima expresión son los ataques de pánico. Al contrario, cuando padecemos estrés lo que suele primar son las preocupaciones, que generalmente giran en torno a la situación desencadenante, así como una sensación de nerviosismo y frustración. En la ansiedad, esas preocupaciones tienen un carácter más vago y general.

3. La ansiedad es un exceso de futuro, el estrés un exceso de presente. Una de las diferencias entre el estrés y la ansiedad es su proyección en el tiempo. La ansiedad suele ser la respuesta ante la anticipación de situaciones, la idea de que algo malo pueda ocurrir, por lo que es más un mirar con miedo hacia el futuro, un temor por algo que aún no ha ocurrido. De hecho, el miedo a sentirse ansiosos es uno de los principales factores que dispara la ansiedad. Al contrario, el estrés suele ser un exceso de presente ya que normalmente se acompaña de la sensación de no poder lidiar con las situaciones que estamos atravesando, se dispara cuando creemos que no tenemos los recursos para hacerle frente a determinado evento. Un ejemplo muy sencillo para comprender la diferencia: la persona se estresa cuando va con retraso a una reunión importante y se le derrama el vaso de café justo al salir de casa, al contrario, padece ansiedad cuando piensa continuamente en que se le podría caer el vaso de café encima.

4. El estrés suele estar provocado por factores externos, la ansiedad se alimenta de factores internos. Aunque es difícil establecer una distinción entre los factores externos e internos, el estrés suele ser el resultado de eventos que nos resultan difíciles de gestionar. La situación que los causa suele escaparse de nuestro control. Al contrario, la ansiedad se alimenta más de los factores internos ya que implica una anticipación angustiosa de hechos que aún no han sucedido, es una expresión de pensamientos anticipatorios catastróficos. La diferencia entre los factores e internos y externos es importante ya que si conoces exactamente qué te preocupa y angustia, podrás emprender los pasos necesarios para lidiar con esa situación, ya se trate de un evento externo o un problema que alimentas en tu mente.

5. El estrés desaparece con la situación estresante, la ansiedad suele perdurar. Lo usual es que cuando se soluciona la situación que nos preocupa, el estrés desaparezca o al menos disminuya. Por ejemplo, cuando finalmente terminamos el proyecto y lo entregamos, nos deshacemos del pesado fardo de tensión y agobio que cargábamos sobre nuestros hombros. Sin embargo, con la ansiedad no ocurre así ya que, al no estar causada por un hecho puntual, a veces es necesario recurrir a la terapia  psicológica para aprender a lidiar con este estado y relajarse.

¿Cuándo preocuparse?


Es importante saber que el eustrés, como se le llama al estrés positivo, no es dañino. Al contrario, nos da la dosis extra de energía que necesitamos para enfrentar la tarea que tenemos por delante. La ansiedad tampoco es negativa, ese estado de aprehensión que se desarrolla fundamentalmente cuando nos sentimos vulnerables también prepara nuestro cuerpo para la acción. Esa es la razón por la cual ambos estados generan un aumento de adrenalina, aumentan la frecuencia cardíaca y producen tensión muscular.

El problema comienza cuando estos estados, que deben ser transitorios, sientan casa. En este punto nuestro organismo se sobrecarga y los sistemas endocrino y nervioso comienzan a dar las primeras señales de saturación o incluso pueden llegar a colapsar.

Por eso, aunque se trata de respuestas normales ante ciertas situaciones, es importante ponerles freno cuanto antes. De hecho, en muchos casos, cuando el estrés se mantiene a lo largo del tiempo, puede convertirse en ansiedad, y esta puede terminar provocando ataques de pánico, los cuales limitan seriamente la vida de la persona.


http://www.rinconpsicologia.com/2017/05/diferencias-entre-estres-y-ansiedad.html

martes, 9 de mayo de 2017

10 Beneficios de escuchar música clásica

Aparte de ser un fuerte lazo intercultural, la música es el vehículo de expresión humana por excelencia. Siempre hemos escuchado de los múltiples beneficios de la música clásica en el cuerpo tras la escucha prolongada y habitual de una melodía. Hoy te traemos 10 beneficios de esta música en nuestro organismo.
10. Muchas veces al escuchar una música predilecta, muchos de nosotros hemos sentido escalofríos o esa sensación de júbilo indescriptible. Esto se debería a que estimula las mismas áreas del lenguaje y el habla en el córtex cerebral, ya que la música tendría el mismo efecto de calidez que se produce al escuchar una voz humana.
9. Según las investigaciones de la Universidad de Illinois en 2005, se encontraron pruebas de que escuchar música clásica mejoraba el aprendizaje del lenguaje, ya que podría fomentar el aprendizaje de gramática, vocabulario, mejorar la pronunciación y hasta ayudarnos a apreciar más la cultura. Posteriormente, otros estudios han apoyado estas conclusiones. Y, lo más impresionante sobre este tema, es el método usado por el Dr. George Lazanov, profesor de lengua extranjera, que usa música barroca para ayudar a sus estudiantes a aprender 1.000 palabras de vocabulario de idiomas extranjeros en un solo día con una precisión del 85 al 100 %.
8. Neurocientíficos de la Universidad de Montreal, han investigado los procesos cerebrales en individuos que son expuestos a música clásica, llegando a la conclusión de que gran parte del placer inefable que produce escuchar buena música, está a cargo de la estructura del cerebro conocida como núcleo accumbens. Este conjunto neuronal del cuerpo estriado, es el responsable de emociones como la risa, la adicción y el placer.
7. Escuchar una pieza maestra de los más grandes genios de la música de todos los tiempos, estimularía al cuerpo con su propia droga química cerebral, responsable de producir, por ejemplo, la sensación de placer sexual de la dopamina durante el acto sexual o la saciedad al comer.
6. Del mismo modo, se estimula la amígdala cerebral que es crucial en el análisis y la toma de decisiones más abstractas, lo que hace que se estimule el cerebro desde los más antiguos a sus más recientes estructuras.
5. Se ha llegado a la conclusión con estudios científicos (escáner de ondas cerebrales), que la música clásica produce beneficios tangibles en nuestro cuerpo. Una sesión diaria de música barroca relajante como Handel, Bach o Vivaldi, puede ayudarnos a atenuar el dolor o los estados de ansiedad extremos. En pacientes sometidos a biopsias, la escucha de Bach, dio como resultado una disminución en los niveles de presión arterial y tensión muscular.
4. Mejora el vocabulario. De acuerdo con una reciente revisión publicada en la revista Nature Reviews Neuroscience por Nina Kraus, de la Universidad Northwester (EE UU), durante el entrenamiento musical para tocar un instrumento se establecen conexiones neuronales que mejoran también otros aspectos de la comunicación humana. De ahí que los niños con formación musical tengan un mejor vocabulario y capacidad de lectura. También explica por qué los músicos son capaces de escuchar mejor una conversación cuando hay ruido de fondo que el común de los mortales.
3. El conocido como efecto Mozart, es célebre por ayudar supuestamente la inteligencia. Según los científicos, la música del genio de Salzburgo optimiza la resolución de los procesos espacio-temporales y cognitivos, sin embargo el efecto duraría solamente quince minutos.
2. Según una investigación publicada en The Journal of Surgery Cardiothoraic, escuchar música clásica u ópera tras un trasplante de corazón puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso, ya que han encontrado que la música reduce la ansiedad, el dolor y las nauseas, incluso afirman que podría haber algún efecto sobre el sistema nervioso parasimpático (una parte del sistema nervioso cuya función es controlar cosas inconscientes de nuestro cuerpo, como la digestión). Según la investigación, realizada con ratones que recibieron un trasplante cardíaco, la música clásica alargaba el tiempo de vida del trasplante antes de que fallara respecto a otros tipos de música, posiblemente mejorando el sistema inmune según los investigadores.
1. Una investigación de la Universidad de Toronto afirma que escuchar música clásica antes de dormir podría ayudar, ya que nos induce al un sueño más rápido y profundo. Esto se debería a los ritmos y patrones tonales de este tipo de música, que crean un estado de ánimo meditativo y unas ondas cerebrales lentas.



Fuente: http://culturizando.com/10-beneficios-de-escuchar-musica-clasica/

jueves, 27 de abril de 2017

El problema del sultán


Decepcionado por no encontrar un recaudador de impuestos de confianza, un sultán se quejó ante el más sabio de sus consejeros.
-¡No puedo creer que no haya un solo hombre honrado en todo este reino! ¿Qué vamos a hacer?
-Veamos, Alteza… se me ocurre una cosa –dijo el consejero.
-¿Qué puede ser? –preguntó el sultán, ansioso– se trata de un problema muy serio –añadió.
-No os preocupéis. Simplemente anunciad que un nuevo recaudador es requerido en palacio. Yo me encargo del resto.
Al día siguiente del anuncio, un buen número de aspirantes a recaudadores de impuestos se agolpaba en el recibidor del palacio del sultán. Gordos o flacos, altos o bajos, todos lucían trajes elaborados y costosos y se paseaban con arrogancia por el salón.
Un hombre sencillo y vestido pobremente atrajo la atención de los presentes.
-Este pobre hombre está loco –se burlaban- , el sultán nunca escogería a alguien como él para un cargo tan importante.
-¡Atención, señores! –dijo de pronto el consejero–. El sultán os recibirá en seguida. Yo os indicaré el camino. –Y los hizo entrar uno por uno a un corredor oscuro y estrecho por el que tenían que avanzar a tientas para llegar donde se encontraba el soberano.
Una vez estuvieron todos reunidos ante el sultán, éste le preguntó a su consejero:
-¿Y ahora qué hago?
-Pedidles que bailen.
Así lo hizo el sultán, un tanto extrañado por un pedido semejante. Los hombres bailaron con gran pesadez y lentitud, sin poder despegar los pies del suelo.
-¡Qué bailarines más torpes! ¡Parece que tuvieran los vestidos llenos de piedras! –exclamó el sultán.
El único que bailaba con agilidad era el hombre pobre.
-Ahí tenéis a vuestro recaudador –dijo el consejero, señalándolo-. Esparcí por el corredor monedas, billetes, joyas y objetos de valor y él fue el único que no se llenó los bolsillos con todo lo que encontró.
El sultán había dado por fin con un hombre honrado.


Cuento tradicional turco.


La honestidad: Cuando un ser humano es honesto se comporta de manera transparente con sus semejantes; es decir, no oculta nada, y esto le da tranquilidad. Quien es honesto no toma nada ajeno, ni espiritual ni material: es una persona honrada. Cuando se está entre personas honestas cualquier proyecto humano se puede realizar y la confianza colectiva se transforma en una fuerza de gran valor. Ser honesto exige coraje para decir siempre la verdad y obrar de forma recta y clara.


La deshonestidad: Cuando alguien miente, roba, engaña, o hace trampa, su espíritu entra en conflicto, la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben, porque no es fácil de ocultar. Las personas deshonestas se pueden reconocer fácilmente, porque engañan a los otros para conseguir de manera abusiva un beneficio. Es muy probable que alguien logre engañar la primera vez, pero al ser descubierto será evitado o tratado con precaución y desconfianza.


Fuente: Los angeles de los valores y la felicidad. Ruben Avila.


El valor de la "BONDAD"

La bondad es la disposición permanente a hacer el bien, de manera amable, generosa y firme. Las personas bondadosas sienten un gran respeto por sus semejantes y se preocupan por su bienestar. Si alguien no está en buena situación y necesita ayuda, el bondadoso no duda en ofrecérsela, y lo hace sin ofender, amorosamente y poniendo un gran interés en ello.

Ser bueno, no quiere decir ser blando, sumiso, ingenuo o sin carácter, como a veces se cree. Al contrario, los buenos se distinguen por su fuerte personalidad, la cual se traduce en inagotables dosis de energía y optimismo, y se refleja en su cálida sonrisa y los sentimientos de confianza, cariño y respeto que infunden a su alrededor.

La bondad es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad. Tiene inclinación por hacer el bien a los demás, y lo hace con afecto, comprensión y respeto. La mejor persona suele ser bondadosa. Por eso la necesidad de iniciar cuanto antes a los niños y jóvenes en las conductas bondadosas. El joven que aprende a construir la paz y vivirla en bondad, recibirá muchas dádivas a cambio.

Aprender a ser bueno
Para conseguir que los niños sepan qué es la bondad, el ejemplo es la mejor herramienta. El modelo que le ofrece el adulto le dirá mucho más que mil palabras. Y su efecto será más inmediato y más profundo si este adulto realiza acciones que revelen comportamientos bondadosos. Los niños deben aprender que lo mejor es ayudar, comprender y cooperar, en lugar de agredir, arrebatar o maltratar.


Fuente: http://www.convalores.com/documentos/117-el-valor-de-la-qbondadq-

domingo, 23 de abril de 2017

5 hábitos mentales que te impiden pensar con claridad




Te propongo que hagas un ejercicio muy sencillo antes de empezar a leer este artículo. Ponte de pie y comienza a caminar contando hacia atrás, comenzando por 1.000 y restando siete cada vez, por ejemplo, 1.000, 993, 986… Llegado a cierto punto, dejarás de caminar, probablemente muy pronto. Esto se debe a que tu cerebro tiene que trabajar demasiado sacando las cuentas como para poder indicarle a tus piernas hacia dónde ir.

De hecho, el cerebro funciona de manera parecida al procesador de un ordenador: tiene una capacidad limitada de procesamiento, o lo que es lo mismo, nuestros recursos cognitivos son finitos en un momento dado. Cualquier tarea intelectual o emocional que ocupe demasiado “espacio” terminará afectando nuestra capacidad para concentrarnos, resolver problemas, ser creativos o incluso recordar. Como resultado, nuestro cociente intelectual se reduce, al menos temporalmente, hasta que no liberemos esos recursos.

Las zancadillas mentales más comunes


La mayoría de las tareas que realizamos comúnmente no tienen un impacto significativo en nuestra capacidad para pensar y tomar decisiones pero existen algunos hábitos mentales que consumen cantidades tan grandes de recursos que afectan nuestra capacidad para pensar con claridad. Lo interesante es que la mayoría de las personas no son conscientes de que estos hábitos psicológicos son tan perjudiciales, por lo que siguen alimentándolos y sumiéndose en una espiral descendente.
1. Rumiar las ideas negativas

Cuando nos enfrentamos a un hecho negativo, es comprensible que no logremos borrarlo de un plumazo y dejarlo atrás. De hecho, en algunas ocasiones, mantenerlo activo en nuestra mente buscando soluciones imaginarias nos ayuda a liberar la tensión y tiene un poder catártico. Sin embargo, cuando esto se convierte en un hábito y no logras deshacerte de esas ideas negativas, terminarás angustiándote y tanto tu salud emocional como física se resentirán. Cuando repites en tu mente continuamente los acontecimientos perturbadores, frustrantes o angustiantes, tu capacidad para concentrarte, pensar y tomar buenas decisiones disminuirá considerablemente porque es como si usarás un prisma negativo para verlo todo, el cual ofusca la visión equilibrada y global del mundo.

2. Culpabilidad no resuelta

Todos nos sentimos culpables de vez en cuando por algo que creemos hemos hecho mal, o que no hemos hecho como hubiéramos deseado. Sin embargo, cuando la sensación de culpa no nos abandona, se convierte en una distracción cognitiva que perjudica seriamente nuestro funcionamiento y termina haciéndonos mucho daño desde el punto de vista emocional. Cuando te sientes culpable tu autoestima baja, desarrollas una autoimagen negativa y no serás capaz de aprovechar las buenas oportunidades porque crees que no las mereces. Por tanto, alimentar esa sensación de culpa te hará sentirte muy miserable y te sumergirá en un ciclo de negatividad. 

3. Quejas ineficaces

La mayoría de las personas tienden a compartir sus frustraciones con los más cercanos. A veces quejarse tiene un poder catártico, nos permite liberar el enfado y la frustración para seguir adelante más ligeros de peso. No obstante, cuando las quejas se convierten en la norma, cuando solo te fijas en las cosas negativas de lo que sucede, te pierdes la otra parte del panorama y corres el riesgo de tomar decisiones sesgadas. Recuerda que quejarse siempre implica elegir la parte más negativa y centrarse en la limitación. Además, las quejas actúan como auténticos vampiros energéticos que terminan drenando tu energía, por lo que no es extraño que diferentes estudios hayan dictaminado que las quejas son un veneno para tu cerebro.

4. Críticas constantes

Todos criticamos en algún que otro momento, las críticas provienen de nuestra tendencia a la comparación y no siempre son negativas. Sin embargo, si te conviertes en una persona extremadamente crítica que no se siente satisfecha con nada, ni siquiera consigo misma, terminarás asumiendo una actitud hipervigilante, siempre estuvieras a la caza de los errores ajenos o propios. Obviamente, vivir en ese estado te pasará una elevada factura a nivel cognitivo y emocional.

5. Preocupación inútil

Cuando tenemos un problema, es normal que este ocupe nuestra mente mientras intentamos encontrar una solución. No obstante, si en vez de buscar las posibles soluciones te preocupas constantemente, incluso por dificultades que ni siquiera existen todavía, te convertirás en la típica persona que tiene problemas para cada solución. La preocupación mantendrá tu mente constantemente distraída, buscando dificultades en todas partes. Cuando estás preocupado tu mente desplaza todo lo demás, ya que considerará que no es importante, y te enfocará solo en las preocupaciones, lo cual generará un elevado nivel de ansiedad y angustia.


fuente: http://www.rinconpsicologia.com/2017/04/5-habitos-mentales-que-te-impiden.html

domingo, 26 de marzo de 2017

La importancia del "Devenir" según Heraclito



Heráclito de Éfeso llegó a la conclusión de que “todo cambia, nada permanece igual” porque es un principio básico de todo lo que nos rodea, de la naturaleza y de los seres humanos mismos. El cambio, el devenir de las cosas ha estado presente desde el principio de todo, ya que, a lo largo de la historia del mundo siempre se ha mostrado a través de  cambios drásticos como son los desastres naturales, las guerras, las nuevas concepciones de la vida e incluso lo vemos a diario con el transcurrir del tiempo, porque vivimos en un presente instantáneo, que es irrepetible. Éste es un buen ejemplo para demostrar que el devenir es algo común e inevitable, ya que ni el tiempo mismo esta exhorto de los cambios: cada hora es diferente, un mismo día nunca se repite dos veces, todo tiene un tinte diferente, incluso los minutos nunca son iguales porque dan paso a nuevas concepciones que pasan por nuestras vidas, ideas y pensamientos que van, vienen y desaparecen o se conservan en algún lugar de la memoria.  El hombre es otro importante ejemplo del devenir,  al ser afectado de diversas formas: nos cambia físicamente con el transcurrir del tiempo porque nunca permanecemos igual de jóvenes, pasamos por diferentes etapas en las cuales el cuerpo cambia, es decir, un anciano no tiene la altura, la piel, la voz o la jovialidad que tiene un niño y jamás podrá volver a recuperarla porque es algo que ya vivió y tiene que aceptar los cambios que el crecer conlleva. También nos cambia en el aspecto psicológico y emocional, ya que no pensamos de la misma forma toda la vida. 
Y si observamos el cosmos, el universo entero nunca permanece estático siempre está en constante cambio: se mueve y se expande, se crea o se destruye una parte de él; todo atiende a un ciclo vital;  ni siquiera el cambio, porque nunca es igual, siempre llega con variaciones que obedecen a un orden.  Por esta razón, Heráclito lo asocio con el fuego, por sus inmensas variaciones, porque se apaga o  se enciende según lo que se requiera para mantener un equilibrio.

Nuestros antepasados, en especial los mayas y aztecas, veían al devenir como algo fundamental de la vida, es por eso el miedo a sus profecías en especial al fin de la era del Quinto Sol.

En vez de preocuparnos por cómo será nuestro fin deberíamos enfocarnos en desaparecer todas las fronteras y prejuicios que nos atan.

¿Por qué ver a este nuevo cambio como algo negativo y malo? ¿Por qué no verlo  como algo bueno y positivo que ayudará a la regeneración del equilibrio? ¿Por qué no aceptar los cambios y contribuir cambiando la forma hostil de vida que ahora tenemos? La respuesta es tan simple, porque somos humanos y tenemos miedo a todo aquello que desconocemos o pensamos que puede afectarnos, por lo mismo que ambicionamos saber tanto para ejercer poder sobre lo ya conocido.

 Tomando en consideración la filosofía de Heráclito de Éfeso, ¿en qué nos beneficia el cambio y de  qué hemos colaborado para que éste exista?


Fuente: http://norma26abril.blogspot.com/

El Sentido de Identidad






“Los seres humanos no nacen para siempre el día

que sus madres los alumbran: la vida los obliga a
parirse a sí mismos una y otra vez, a modelarse,
a transformarse, a interrogarse (a veces sin
respuesta) a preguntarse para qué han
llegado a la tierra y qué deben hacer en ella.”


Gabriel García Márquez





La identidad es la conciencia de mismidad, lo mismo se trate de una persona que de un grupo. Si se habla de la identidad personal, aunque filosóficamente se hable de la igualdad consigo mismo, el énfasis está en la diferencia con los demás; si se trata de una identidad colectiva, aunque es igualmente necesaria la diferencia con “otros” significativos, el énfasis está en la similitud entre los que comparten el mismo espacio sociopsicológico de pertenencia. 1


Concepto de Identidad Personal: la identidad personal es todo aquello que nos define como individuos. Tenemos conciencia de la identidad porque tenemos memoria, sin ella sería imposible nuestro propio reconocimiento. De hecho, cuando alguien pierde la memoria pierde el elemento esencial de sí mismo.4



Concepto de Mismidad:  Condición de ser uno mismo. Desde la perspectiva de la identidad, la mismidad es aquello que no fluctúa en el proceso que va, por ejemplo, de la semilla al árbol.  Alude a la dimensión estructural del ser, a lo que perdura a pesar del tiempo. 2



Las Dimensiones de la Identidad: la identidad asignada, la identidad aprendida, la identidad internalizada que constituye la autoidentidad. La identidad siempre está en proceso constructivo, no es estática ni coherente, no se corresponde mecánicamente con los estereotipos. Cada persona reacciona de manera creativa al resolver su vida, y al resolverse, elabora los contenidos asignados a partir de su experiencia, sus anhelos y sus deseos sobre sí misma. Más allá de las ideologías naturalistas y fosilizadoras, los cambios de identidad son una constante a lo largo de la vida. Sus transformaciones cualitativas ocurren en procesos de crisis. Por ello, la identidad se define por semejanza o diferencia en cuanto a los referentes simbólicos y ejemplares. Cada quien es semejante y diferente. Finalmente, cada quien crea su propia versión identitaria: es única o único.”3



Los cambios de identidad son una constante a lo largo de la vida, ninguna persona permanece igual, se pueden mantener ideas fijas de la identidad pasada pero aun ellas entran en transformación cuando el sujeto cambia. Asimismo las crisis personales suelen ser las promotoras de los cambios de identidad que experimentamos a lo largo de nuestra vida. tales crisis pueden ser internas (desde el individuo) y externas (impuestas por el entorno). y suelen estar ligadas a las edades criticas y a los ciclos vitales. 

En el caso de las crisis se puede destacar que ellas tienen incidencia en la personalidad cuando el individuo se siente bombardeado de sentimientos de incertidumbre, situaciones difíciles o que entrañan sufrimiento, los sujetos suelen experimentar un estado que Viktor Frankl denomina “vacío existencial”, como la percepción de que la vida carece de sentido.  Pero, “…cuando nos encontramos sin remedio y sin esperanza, enfrentados a situaciones que no podemos modificar, incluso entonces estamos llamados y se nos pide que cambiemos nosotros mismos.” 5



Luego de haber estudiado los conceptos anteriores podemos hablar del tema al que citamos en esta entrada: El Sentido de Identidad.

Todos los seres humanos de alguna manera u otra presentamos ciertas características que han sido programadas o enseñadas a nosotros desde que nacemos y van a lo largo de la vida dándose de forma constante hasta el final de la misma, esta información es tomada por nuestra conciencia que con el trabajo de asimilación y comprensión, toma en cuenta el análisis y el estudio interno de aquello que externamente vamos aprendiendo en este proceso vivencial que pasamos, al tener una concepción asimilada de dichos programas comienza a hacerse funcional en nuestros pensamientos, convirtiéndose en parte de nuestras expresiones y nuestras ideas, que son un conjunto organizado de muchos pensamientos que se juntan para darle un sentido a algo, en este caso hablamos de el sentido de la identidad.

Una persona con sentido de identidad puede reconocerse a si mismo como individuo, y tener conciencia de quien es, esta persona ya no solo sabrá su nombre o reconocerá su existencia, sino que va ir mas allá y tratara de encontrarse a si mismo, tanto en el marco individual como en el marco de lo colectivo, reconociéndose como parte de la sociedad, y reconociendo los valores que conllevan a su desarrollo personal, se identificara con unas cosas y descartara otra pues tendrá la posibilidad de discernir lo que es y lo que quiere, lo que no es y lo que no quiere. y en ese sentido tendrá su propia ideología de vida, una personalidad determinada,  una concepción de lo que para si es el mundo, y una identificación consigo mismo que le permitirá encontrarse con sus virtudes y defectos, en el plano del reconocimiento.  esto determinara el curso de su vida y la relación que tiene con las otras personas, dándole un rasgo positivo o negativo a su conducta según lo que se establece como correcto y lo que no. 


Muchas veces tenemos conflictos con esto porque ya como hay individuos intrínsecamente arraigados a su identidad, existen otros que carecen de dicho sentido y viven concentrándose siempre en los demás, en lo externo y no en el hecho de poder tomar las decisiones propias y acertadas sin la influencia constante de los otros.  entonces entramos en el conflicto de los extremos y es momento de comenzar a razonar y comprender una forma mas equilibrada tanto de mantener nuestra identidad en constante cambio y desarrollo, como tener una puerta abierta a lo que las otras personas nos aportan en este sentido, sin que sea meramente invasivo o llegue a ser un elemento perturbador en nuestro desarrollo individual. 


asi que pues para finalizar es importante hacernos las siguientes preguntas: 

¿Quien soy? ¿como soy? ¿Cuales son las cosas con las cuales me identifico?
¿Que es lo que me define? ¿Tengo capacidad de tomar decisiones o estoy esperando constantemente que otros la tomen por mi? ¿creo en mi visión y percepción de la realidad? ¿me considero una persona con identidad? ¿he sido alguna vez original en mi forma de ver la vida? ¿puedo comprenderme? ¿llego a ser empatico y objetivo al mirar al otro? ¿que es lo que me gusta? ¿que es lo que no me gusta? ¿cuales son mis metas? ¿Que debo hacer para hacerme mejor persona? 



1. DE LA TORRE, Carolina, 2001, Las identidades, una mirada desde la psicología, La Habana: Centro de Investigación y Desarrollo de la cultura cubana Juan Marinello.
2. https://es.wikipedia.org/wiki/Mismidad, concepto de mismidad.
3.  LAGARDE, Marcela, 2000, Claves feministas para la mejora de la autoestima, Madrid: Horas y Horas, p. 61
4. https://definicion.mx/identidad-personal/
5. FRANKL, Viktor, 1977, Ante el vacío existencial, Barcelona: Herder Editorial, ISBN: 978- 84-254-1090-1, p.37.

Datos Generales: http://www.gitanos.org/publicaciones/guiapromocionmujeres/pdf/03.pdf  

viernes, 24 de marzo de 2017

En la pareja, gana más quien da, no quien recibe





“Es mejor dar que recibir” dice un aforismo popular que existe prácticamente en todas las culturas. Y lo cierto es que no anda muy desacertado ya que numerosos estudios han comprobado que, en efecto, solemos ser más felices cuando entregamos, mientras que la alegría de recibir es más efímera. En este sentido, Erich Fromm afirmó: "No se da con el fin de recibir, dar es de por sí una dicha exquisita".



Es el acto de dar, no el reconocimiento, lo que nos hace felices


Psicólogos de la Universidad de Rochester se preguntaron qué papel desempeña el reconocimiento en el proceso de dar y recibir en una relación de pareja. ¿Necesitamos realmente el reconocimiento y agradecimiento de la otra persona o para sentirnos felices y satisfechos nos basta dar?

Para encontrar una respuesta reclutaron a 175 parejas que llevaban una media de 7 meses de matrimonio y les explicaron que en el experimento querían saber si era cierta la idea de Dalai Lama según la cual “la preocupación compasiva por los demás estimula el estado afectivo propio”.

Durante dos semanas los participantes llevaron un diario de sus actividades cotidianas, en el que escribían sobre aquellas situaciones en las que dejaron a un lado sus deseos para satisfacer las necesidades de su pareja. Además, a lo largo del día también debían describir su estado emocional. 

Mientras duró el experimento, tanto las mujeres como los hombres recibieron una media de 0,59 actos de compasión o amor al día y brindaron una media de 0,65 actos similares. Estos actos incluían expresarle ternura a la pareja, demostrar que le valoraba y cambiar los planes personales para ajustarse al otro.

Antes de comenzar el experimento, los psicólogos creían que era fundamental que el receptor reconociera el acto del donante, para que este se sintiera realmente apreciado. Es decir, pensaban que si damos pero no obtenemos agradecimiento o reconocimiento a cambio, no nos sentimos satisfechos. También pensaban que el receptor, la persona que recibía la entrega del otro, se beneficiaría más cuando ambas partes reconocieran el acto. Sin embargo, los datos mostraron que se equivocaban. 

Los investigadores descubrieron que para que la persona que entregaba, no era imprescindible que el otro lo reconociera. Esas personas se sentían satisfechas y felices cuando hacían algo por su pareja, independientemente de que esta demostrara su gratitud o no.

Sin embargo, quienes recibían necesitaban ser conscientes de la entrega que representaba ese acto para el otro ya que solo así podían extraer los máximos beneficios. De hecho, cuando no había un reconocimiento verbal del acto, quienes entregaban mostraban una mejoría del 45% en su estado de ánimo, pero en quienes recibían no se producían cambios.

Este experimento demuestra que el simple hecho de dar, ayudar y/o renunciar a favor de la persona que amas, ya es suficiente recompensa y tiene un efecto positivo en nuestro estado de ánimo. Al contrario, para sentirnos mejor cuando recibimos, debemos ser plenamente conscientes del sacrificio que hace el otro. "Dar con los ojos cerrados. Recibir con los ojos abiertos", resumió el escritor José Narosky.

Dar demasiado puede agotar, también tenemos derecho a recibir


Por supuesto, en una relación de pareja también es necesario equilibrar las fuerzas. Dar brinda felicidad pero también tenemos derecho a recibir. Si solo ofrece una persona, si esa persona es quien siempre cancela sus planes para satisfacer las necesidades del otro y posterga continuamente sus propios sueños, llegará un momento en que comience a sentir que esa relación no le llena ya que solo representa una renuncia cotidiana.

Por eso, aunque dar nos reporta enormes beneficios para nuestro estado emocional, es importante que, llegado el momento, la otra persona también esté dispuesta a hacer lo mismo por nosotros. No se trata de un ajuste de cuentas, el acto de dar en sí debe ser desinteresado, pero debemos sentir que somos correspondidos, amados y valorados. Si no es así, corremos el riesgo de convertirnos en "donantes perennes" mientras los otros asumen el rol de "receptores narcisistas". 


Fuente:
Reis, H. T. et. Al. (2017) Compassionate Acts and Everyday Emotional Well-Being Among Newlyweds. Emotion.

http://www.rinconpsicologia.com/2017/03/en-la-pareja-gana-mas-quien-da-no-quien.html