Alpas Eternas I: En las Cumbres del Moab

EN LAS CUMBRES DE MOAB




Dos caminos se presentaban a la vista del lector de "Arpas Eternas", que partiendo ambos de Bethelem  la
ciudad del Rey Pastor se dirigen, el uno hacia el norte de Ha Palestina o sea el edén encantado de Galilea con sus colinas tapizadas de huertos, donde las vides, las higueras y los naranjos llenan el aire con aromáticas emanaciones. El otro hacia el sur, el árido desierto de Judea, con el térrico panorama del Mar Muerto y de las rocas hirsutas y peladas, de los montes Quarantana y sus derivaciones.

Por este último seguiremos, lector amigo, a los viajeros del lejano Oriente que conducidos por Eleazar,
Josías y Alfeo, se dirigen, al Santuario del Monte Quarantana que ya conocemos. Nuestros amigos sólo los
acompañarían hasta allí, pues los solitarios se encargarían de conducirles hasta los altos Montes de Moab,
donde les esperaban les Setenta.  Los extranjeros comprendieron que en aquellos sencillos pastores y tejedores había espíritus de una larga carrera evolutiva a través de los siglos. Y con la clarividencia desarrollada por años de ejercicios metódicos y perseverantes vieren a sus tres conductores formando parte de las porciones de humanidad que habían escuchado al Verbo Divino en sus distintas etapas terrestres, desde Juno hasta Moisés.

Esto les permitió trasquilarse con ellos en cuanto a las elevadas y profundas enseñanzas esotéricas de sus
respectivas escuelas. Y en los tres días de viaje por entre riscos, cavernas y abruptos cerros, los búhos y
lechuzas agoreras oyeron la palabra serena y mesurada de aquellos hombres venidos de lejanas tierras, que
departían con los pastores y tejedores betlehemita, sobre las arduas cuestiones metafísicas en relación con el
gran acontecimiento que los reunía: La novena y última encarnación del Verbo Divino sobre la Tierra. Las
noches aquellas pasadas en las cavernas a la luz de una hoguera, y recostados sobre lechos de heno y pieles,
fueron noches de escuela, de aprendizaje y de desarrollo mental. Fueron asimismo noches de evocación, de
recuerdos lejanos, pues los extranjeros quisieron compensar con descubrimientos psíquicos, el sacrificio de sus conductores. Y fue así, que los tres maestros de Ciencias ocultas, recibieron idénticas manifestaciones
referentes a los tras amigos Esenios.   Y los viajeros llegaron por fin a la Granja de Andrés, desde donde fueron conducidos por el oculto camino que conocemos, al pequeño santuario del Monte Quarantana.
Los tres amigos Esenios tornaron a Bethlehem después de un día de descanso, llevándose los relatos
escritos por Melchor en el dialecto siro caldeo y como recuerdo de aquellos maestros del Oriente, unas sortijas de gran valor que les obligaron a aceptar, para "mejorar la situación de su vejez" según sus propias palabras.

Loa solitarios del Monte Quarantana tenían en la época de las nievas, un oculto camino que era como un
gran túnel con salidas a campo abierto, a vallecitos de mezquina vegetación. Eifan tortuosas galerías de minas abandonadas hacía muchísimos siglos pero que acortaban enormemente la distancia hacia loa Montes de  Moab. Temían llevar a los extranjeros por los caminos de la fortaleza de Masada, pensando con mucho acierto, que los espías del mago de Herodes andaban por todas partes. Y ora por las galerías subterráneas, ora por las gargantas y encrucijadas de las montañas áridas de Moab, llegaron después de seis días de viaje hasta el Santuario de los Setenta en el Monte Abarin.

Dos Esenios del Quarantana les habían servido de guías, y los extranjeros eran siete, pues cada maestro
tenía su escriba o secretario. Dos persas, dos indostánicos, dos árabes y et egipcio de Alejandría; más los
solitarios Esenios, formaban pues el número nueve.

La galería subterránea por donde habían llegado, estaba comunicada con las caballerizas del Santuario,
donde "Nevado", el inteligente mastín que conocemos, tenía también su morada, el cual prendiéndose con sus dientes de la cuerda de llamada, hizo resonar la campana sonora que avisaba la llegada. El Santuario de rocas se abrió pocos momentos después, y los cansados viajeros se encontraron entre la doble fila de antorchas encendidas y de los Setenta ancianos que les esperaban con sus túnicas y mantos de color marfil, el cíngulo púrpura y la diadema de siete estrellas, símbolo de sus grandes conquistas espirituales. Les condujeron a la sala de reposo, donde en estrados cubiertos de tapices y pieles, les obligaron a tomar descanso, mientras ellos cantaban a coro el himno llamado "Alabanza" en que cada versículo terminaba así:

"Alabado seas Señor de las alturas porque nos has unido en tu Pensamiento y en tu Amor".
Los viajeros quedaron solos unos momentos, pasados los cuales, volvió uno de los ancianos trayendo
jarabes y viandas calientes, pan y frutas para obsequiarles. Y como las paredes de aquella sala estaban recubiertas de madera, por medio de originales y sencillos procedimientos, de allí mismo salían pequeñas mesas que abriéndose ante los estrados, lo mismo podían servir para comer que para escribir.

—Vuestro palacio de Rocas parece obra de magia —decía Gaspar viendo la serie de pequeñas
comodidades da gran utilidad, que los solitarios habían ido preparando en innumerables siglos.
—Mirad —contestó el esenio señalando las maderas lustrosas y desgastadas en los bordes, a fuerza de un
prolongado uso—. ¡Cuántas cabezas se habrán apoyado en este respaldo! ¡Cuántos pies habrán pisado estas tarimas! ¡Cuántos brazos habrán descansado sobre estas mesas!. ..


— ¿Cuánto tiempo hace que empezasteis este santuario? —preguntó Baltasar.
—Siete años después de la muerte de nuestro padre Moisés.— fue la contestación.
—Larga cadena de 2.500 eslabones! —exclamó Melchor como abrumado por aquella enormidad de tiempo
y de perseverancia de los discípulos de Moisés.
— ¡Veinticinco centurias! —repitió Filón de Alejandría, el más joven de, los extranjeros y que por
considerarse a sí mismo como un aprendiz aspirante a los estudios de oculta sabiduría, callaba siempre para
escuchar más.

—Veinticinco centurias excavando en las montañas para perfeccionar la obra de la naturaleza, o de
inconscientes mineros del más remoto pasado, que no sospecharon seguro, que las cavernas abiertas por ellos en la entraña de la roca, servirían luego para templo de la Divina Sabiduría, y para albergue de las humildes abejitas que la cultivan — añadió Gaspar mientras bebía a sorbos el vino caliente con castañas asadas.
Yaquellos hombres, que ni aún en los momentos que dedicaban al alimento corporal, podían anular las
actividades del espíritu, continua ron tejiendo la filigrana dorada de pretéritos recuerdos, conversación a la cual fueron aportando elementos valiosísimos, los ancianos del Monte Abarin que tornaban a la sala de reposo, después de haberse despojado de las vestiduras de ceremonia. Entre ellos había siete Escribas o Notarios y
éstos traían sus grandes cartapacios de telas, de papiros, de plaquetas de arcilla o de madera.
—Esto acabará de ponernos de acuerdo —reconoció el Gran Servidor, apoyando su diestra sobre aquellos
viejísimos documentos.

— ¿Y acaso no lo estamos ya —preguntó Baltasar.
—Aún no, con los fundamentos deseables vi deseados. Acaso ni vosotros ni nosotros sabemos todo cuanto
hay que saber para no discrepar en lo más mínimo.
Ylos Esenios Escribas desprendieron de los muros todas las mesas que fueron armadas ante los estrados
y allí colocada toda aquella porción de escrituras que hacía pensar a los extranjeros: Precisaremos muchas
lunas para conocer todo esto.

Los Setenta querían dejar establecido, que las Escuelas de Divina Sabiduría del Oriente, formaban parte
del grandioso libro de Conocimientos Superiores que en el correr de los siglos, había traído al plano físico
terrestre el Verbo Divino en todas las etapas que había realizado.

La Escuela de Melchor el príncipe moreno, era Kobda-Mosaica, nacida como un cactus de oro entre las
montañas de Hereb y Sinaí, donde el gran Moisés despertó a la comprensión de su Mesianismo, entre los
últimos kobdas del Peñón de Sindi.

La escuela de Baltasar, el persa, era una derivación del Chrisnaismo Indostánico, toda vez que Zenda,
primo de Arjuna, huyó a la muerte del Príncipe de la Paz, a los montes Suleiman para escapar a la persecución de que se hizo objeto a los que luchaban por mantener la abolición de las castas, y de la esclavitud, necesarias a los sacerdotes del dios Brahama para su vida de holgura, de fastuosidad y de dominio. Y el Zendavesta de los persas, era el Chrisnaismo puro, variado y adulterado con los siglos y la incomprensión de los hombres.

La escuela de Gaspar, señor de Bombay, era Bhudista, por lo cual él, al igual que el príncipe Shidarta,
había abdicado en un sobrino todos sus títulos para dedicarse solamente a la Divina Sabiduría.
Y Filón el estudiante- de Alejandría, era ptolomeísta en sus principios fundamentales, lo que es igual que
aristotélico, pues Ptolomeo fue discípulo de Aristóteles, y éste de Platón, que a su vez lo fue de Sócrates,
hermoso ovillo blanco, cuya extremidad originaria la encontramos prendida en al Monte de las Abejas de la
Grecia prehistórica, donde los Dacthylos conservaron y difundieron durante siglos la Sabiduría de Antulio el
gran filósofo Atlante.

Compararon los viejos textos de cada Escuela, depurándolos de las adulteraciones maliciosas o
inconscientes, que discípulos sin capacidad y sin lucidez espiritual habían introducido en ellos, de lo cual resultótan maravilloso cuerpo de doctrina perfectamente unificado, que más tarde, le permitió a Jhasua decir ante las multitudes que le escuchaban:

"Amad a Dios y a vuestro prójimo como a vosotros mismos
que en ello está encerrada toda la ley".
Y el célebre sermón de la montaña, no fue más que esta gran Ley de amor fraterno irradiando como un
resplandor de oro del alma de Jhasua, Ley Viva enviada por la Divinidad a la Tierra, para evitar que la
humanidad delincuente se hundiera en el caos a que lógicamente llega toda inteligencia que se obstina en el
mal.

Veamos lector amigo, que grandioso castillo de Divina Ciencia surgió de las conclusiones de las cinco
ramas espiritualistas de aquella hora: Los Esenios mosaístas, Melchor, Copto, Gaspar Bhudista, Baltasar
Chrisnaísta y Filón Antuliano.
El anciano Gran Servidor de los Esenios, fue el elegido de todos para dirigir las deliberaciones de aquella
asamblea de Divina Sabiduría, compuesta de Setenta y siete hombres consagrados al estudio y a los trabajos
mentales desde hacía largos años.
Después de una solemne evocación al Alma Universal fuente de Vida, de luz y de amor, el Gran Servidor
propuso que comenzaran por la definición, base y fundamento de toda ciencia espiritual:
"Conocimiento de Dios".
Y Baltasar el persa, lo definió de acuerdo con sus principios védicos, heredados de Zenda, segundo
discípulo de Chrisna.
"Dios es el soplo vital que como un fuego suavísimo e inextinguible anima todo cuanto vive sobre el
planeta.
Y los diez Escribas anotaron la definición de Baltasar el Chrisnaísta Habló Gaspar y definió a Dios
conforme a sus principios budistas:
"Dios es el conjunto unificado de todas las inteligencias llegadas a la Supretoia perfección del Nirvana".
Y Melchor el príncipe sinaítico, habló conforme a su filosofía copta y Kobda:
"Dios es la Luz Increada y Eterna; que pone en vibración todo cuanto existe".
Yel joven Filón de Alejandría, aristotélico antuliano dijo:
"Dios es el consorcio formidable y Eterno del Amor y dé la Sabiduría de donde mana todo poder, toda
fuerza, toda claridad y toda vida".
Yel anciano Servidor añadió al final la definición de Moisés"
"Dios, es el Poder Creador Universal, y como el Universo es su dominio y su obra, es Autor de las
estupendas leyes que lo gobiernan y que los hombres no acertamos a comprender".
Estudiadas y, analizadas a fondo las cinco definiciones, pudieron comprobar que no estaban en pugna,
sino que entre ellas se completaban admirablemente y como si una mano de mago hubiera escrito páginas
aisladas, y que reunidas formaban un poema admirable, perfectamente unificado y completo.
— ¿Por qué pues —decían ellos— tantas divisiones ideológicas, tantas luchas religiosas, tantas torturas
físicas y morales, tantos patíbulos, tantos mártires, si somos un solo Todo Universal, que como un inmenso
enjambre de abejas vamos siguiendo rutas ignoradas por nosotros mismos, pero siempre dentro del radio
ilimitado de ese Supremo Poder: Dios?
El joven Filón de Alejandría estrechando las manos de Gaspar el bhudista decía:
—Me habéis quitado un enorme peso de encima, pues hasta hoy había yo dudado a fondo de que Bhuda
hubiera sido un resplandor de la Verdad Eterna porque lo juzgué ateo, sostenedor de que no hay nada sino una
pura ilusión, en todas las manifestaciones de la vida universal.
— ¿Y hoy juzgáis al Maestro de diferente manera?
— ¡Completamente! Vuestra definición de¡ Dios me hace ver que el Avatar Divino en la personalidad de
Bhuda, escanció la oculta esencia de la Verdad Eterna para derramarle sobre la faz de la tierra. Mas fue, un
perfume tan sutil, delicado y complejo, que para unos fue rosa, para otros jazmín, para otros violetas y para
otros arrayán. Diríase que la humanidad era aún demasiado torpe y grosera para aspirar ese perfume. La luz de Bhuda fue un resplandor como el del Iris, que tiene todos los colores madres, pero que deben definirse en la retina durante el breve tiempo que dura ese fenómeno de la luz, porque luego se esfuma en lo Infinito y el que lo vio, sólo conserva la visión del conjunto sin acertar con una definición exacta.
—No sólo vos —dijo Gaspar— habéis pensado equivocadamente de Bhuda, sino muchos pensadores y
estudiantes de las Ciencias Ocultas han pensado también. Y sin embargo, nada más conforma a la Verdad que la definición bhudista de Dios:

"Es el conjunto unificado de todas las Inteligencias llegadas a la Suprema Perfección del Nirvana".
"Me permitiré deshilar esta trama sutil de seda y oro:
Sabernos que una larga serie de ciclos, de edades llamadas caspas, las Inteligencias van subiendo a
medida que se van depurando. Mundos y mundos, globos y globos les van sirviendo de moradas apropiadas a BU grado de evolución, hasta que llegan a refundirse como chispas en un incendio, como gotas en un océano infinito, como arenillas del oro en una playa sin riberas. A fuerza de unificación, la individualidad es hasta cierto punto transformada en poder, energía y vitalidad conjuntos, inseparables e indestructibles. Y todo ese conjunto de Pensamientos, Vitalidad, Amor, Energía, es Dios. De todas esas fuerzas conjuntas, surgen todas las
creaciones, todos los poderes, todas las leyes inmutables del Universo. La unión de toda inteligencia con Dios,
la hace perfecta. Bhuda negó un Dios personal un ser limitado, porque su interna iluminación por determinadas
conjunciones astrológicas, le fueron tan propicias a su mentalidad, que desarrolló el máximum de lucidez y
claridad para comprender lo abstracto de la Idea Divina. Y esta claridad como un deslumbramiento le impidió
comprender a la Divinidad bajo aspectos más perceptibles, digámoslo así, como el de la Luz, el de la Energía,
el del Fuego, el de la Fuerza, con que las otras doctrinas la han comparado.
"En sus célebres meditaciones, bajo el llamado simbólicamente Arbal de la Ciencia, él comprendió en
visiones magníficas esta gran verdad suprema: vio los mundos superiores pobladas de inteligencias potentísimas
hasta llegar a los Fuegos Magnos Supremos, que sostienen con el pensamiento la gran máquina universal,
y en torno a ellos, no vio más que millones de miríadas de mundos que de ellos recibían el poder, la energía, la
luz y la vida. ¿Qué extraño es pues, que diera de Dios aquella oculta y profunda definición?
"Diríase que Bhuda no fue un Instructor para las multitudes, sino un Maestro para los maestros de Divina
Sabiduría. De ahí, que ninguna doctrina fue más desfigurada y tergiversada que la de Bhuda, cuya metafísica
altísima y abstracta por completo, no podía ser asimilada sino por los espíritus avanzados en la Ciencia Divina.
Y así, el Nirvana bhúdico, es para las multitudes el reposo absoluto de la nada. Y dicen creyendo pronunciar
una gran verdad: "El Mesías ateo del Indostán, el sostenedor de la nada, el fantasma espectral de la Idea sin
realidad posible en ninguna parte".

"De un vistazo comprendió Bhuda todo el infinito plan de la Evolución, y bajo ese punto del vista dijo: Todo
es ilusión, porque todo pasa y se transforma continuamente. Nada permanece.
"Ilusión la de aquellos que creen absolutos sus derechos de propiedad sobre individuos o pueblos que luncen al carro de su prepotencia, porque sólo es como un instante fugaz en la eternidad del Infinito.
"Ilusión la nobleza de la sangre, la pureza de las dinastías, lo rancio de los abolengos, los derechos
milenarios a tal o cual porción de tierra, que se llama una Patria y un Estado; puesto que el rey de ayer, es el
esclavo de hoy y viceversa. Y el que nació una vez en Indostán, en otra nació en 1& China, en África, en
Europa, en el Polo o en los Trópicos, en los ardores del Ecuador o entre las nieves polares. ¿No son en verdad ilusiones que se forja la pobre mente humana, que se alimenta de ellas, como las mariposas de las flores, cuya efímera vida no alcanza a ver la luz de un amanecer y de un ocaso?
"El reposo bhúdico se basa en la anulación del deseo, en cuanto tiene éste de perturbador de la quietud
mental y de la paz interior.

"Quien haya estudiado a fondo los Sutras Simples encontrará la similitud entre la metafísica profunda de
Bhuda, y las doctrinas esotéricas emanadas de todas las personalidades del Verbo Divino. Y únicamente en los monasterios de Nepal se encuentran los verdaderos libros bhudistas, sin alteraciones de ninguna especie, con la firma y sello de' los cinco principales discípulos del gran Maestro.

"El Mahavastu es a mi juicio el más importante y completo, como texto de Divina Sabiduría. En el
Labitavistara puede encontrarse la verdadera biografía de Bhuda, pero de este Libro, es del que más ha
abusado el fanatismo "por lo maravilloso, llegando a circular por todas partes una inverosímil leyenda, en la que sólo hay de verdad los nombres propios, y algunos lugares que fueron escenarios de aquella gran vida humana, que a fuerza de querer divinizarla, la convirtieron en una madeja de fantasmagorías imposibles de aceptar.

"El Vajrachedika, el Meghasutra y el Loto dé la Buena Ley, son relatos, episodios y pensamientos aislados, complementarios de la obra básica "El Mahavastu".

"Quien haga la comparación de estos textos primitivos auténticos con El Mahabharata, los Puranas, El
Bagha-Vad-Ghita, los Uphanishad y el Righvheda, recopilaciones de los discípulos de Chrisna, encuentra en el fondo las mismas verdades, los mismos principios ocultos que en la doctrina Antuliana, conservada por los
Dacthylos, que la filosofía Kobda de la época de- Abel, y que los libros auténticos de Essen hijo espiritual deMoisés.

Y los siete extranjeros y los siete Escribas fueron comparando los diversos textos citados por Gaspar, en
que la misma verdad resaltaba como brillante de primera agria, entre las arenillas doradas del simbolismo de los himnos védicos, de las radiantes descripciones de los transportes Antulianos, de las conclusiones metafísicas de Bhuda. de las místicas ensoñaciones de Abel el Kobda, y de las luminosas y magníficas visiones de Moisés.

Todos estos delicados y profundos estudios los ocuparon siete semanas, pasadas las cuales
confeccionaron un acta cuya primera copia fue grabada en el muro frontal del Gran Santuario Esenio, junto al sitio en que guardaban el origina! de las Tablas de la Ley. Y cada uno de los maestros extranjeros sacó copia en pequeñas planchetas de madera, acondicionadas en forma, que unidas por los bordes laterales y fácilmente desamables, ofrecían facilidad para el transporte, y seguridad de ser conservadas sin adulteraciones y sin cambios.

El acta solemne con que sellaron aquellas grandes deliberaciones estaba concebida en estos términos:
"A doce lunas del año primero del advenimiento de Jhasua el Cristo, los infrascriptos, reunidos en el Gran
Santuario Esenio del Monte Abárin en Moab, dejaron sentados los siguientes fundamentos de una vasta
organización espiritual, con fines de facilitar la obra redentora del Gran Enviado".
"Habiendo comprobado que es una misma verdad, la expuesta en las cinco doctrinas conocidas hoy, o sea
el Ptolomeísmo de Alejandría, el Kopto de Arabia, el Zenda-Avesta de Persia, el Bhudismo de Nepal y el
Mosaísmo Esenio, nos imponemos el sagrado deber de propender a la unificación perfecta de estas cinco
ramas de Divina Sabiduría, para facilitar la misión redentora del Cristo, el su último acercamiento a la Tierra".

Ezequías de Sichen, Gran Servidor del Santuario de Monte Abarin.-Gaspar de Bombay, primer maestro de
la Escuela Estrella de Oriente. -Baltasar de Susa, Consultor de la Congregación Sabiduría Oculta. - Melchor de Horeb, fundador de la Fraternidad Kopta de Monte Horeb. - Filón de Alejandría, estudiante de quinto grado de la Escuela Ptolomeísta.

Y a continuación grabaron también sus nombres los Escribas Esenios y los tres Notarios de los maestros
extranjeros.

Con esto quedó terminada la definición histórica y científica del Verbo de Dios.
—Nos falta la comunión espiritual con nuestros mayores —observó en Gran Servidor, y es justo que sea el
broche de oro con que sellemos el gran libro de nuestro pacto solemne.
—Aceptado —contestaron todos.

—Esta noche será el festín de los cuerpos —continuó diciendo el Gran Servidor— y mañana al atardecer
nos encaminaremos al Santuario de Monte Nebo, donde vivió sus últimos días nuestro Padre Moisés y donde los ángeles, del Señor recogieron su alma bienaventurada. AHÍ descansa la urna física de Nuestro Padre, allí
hemos acumulado energía y amor durante veinticinco centurias; allí somos conducidos a morir todos los
moradores de este Santuario, y creo que allí debemos ir a buscar a la Divinidad en esta hora solemne de
nuestra alianza con su Verbo Eterno. ¿Estáis de acuerdo conmigo?
—Completamente en todo y para todo —fue la contestación unánime.
En la gran sala-comedor que ya conocemos, y donde únicamente los genios podían hablar de
acontecimientos mundiales y asuntos familiares, se reunieron esa noche Esenios y visitantes en una comida de
confraternidad y compañerismo, que no dejaba de tener encantos y animación, no obstante tratarse de hombres maduros que habían dejado ya muy atrás las seducciones de la vida. Eran tan solo la amistad y la comprensión, las hadas blancas y buenas que coronaban de rosas, las cabezas venerables e inundaban las almas de agua
clara de manantial.

Los ancianos quisieron saber el estado del mundo civilizado a la llegada de Jhasua. La mayoría de ellos
llevaban muchísimos años sin salir al mundo exterior. De 20 a 25 años llevaban sin salir, los que habían llegado último; habiendo muchos de 30 a 50 años sin haber bajado de aquellas cumbres de roca. Algunas noticias les llegaban de tanto en tanto, por los Esenios que iban a reemplazar alguno de los setenta qua moría, pero estas noticias se referían por !o común a los pueblos de la Palestina, desde Siria hasta Idumea y a la soberbia Roma, cuya dominación lo absorbía todo. Y naturalmente fue de gran interés para los Setenta, aquella velada en que se hizo correr el lienzo de las narraciones de los más lejanos países, a donde no había llegado aún el águila romana. Y les interesó mucho más la parte ideológica y espiritual.


La península indostánica, era en su gran parte brahamánica, pues el poderoso clero del culto Brahma
había perseguido a muerte a los bhudistas que quedaron relegados a la región de Nepal, de donde lograron
pasar a la China del Sur, donde la enseñanza de Lao Tsé había preparado surcos propicios a la difusión del
bhudismo. Otras agrupaciones bhudistas, habían huido hacia las grandes islas de Ceilán y de Java, en I03
mares del Sur, donde, tenían Escuelas y templos de gran importancia. Los misioneros de Bhuda, se
establecieron en el Archipiélago del Sol Naciente, al amparo de algunos emperadores, que en su refinado
egoísmo, pensaron que era cosa fácil gobernar pueblos a quienes se les enseñaba el renunciamiento a toda
grandeza material. Los Himalayas se poblaron de monjes bhudistas, y aunque se formaron numerosas escuelas con ritos y cultos variadísimos, mucho conservan del espíritu bhúdico, suave, manso, silencioso.
La Persia más hogareña, que dada a las cuestiones públicas, desde la época de Alejandro, era una mezcla
de costumbres e ideales, donde se confundían los tintes griegos, macedónicos, medos y v caldeos. Pero por
encima de todo, flotaba como luz difusa, la claridad de Zenda-Avézta, que mantenía viva esa pequeña llama de la conciencia humana, que marca el bien y el mal. Y en las razas nórdicas, uno que otro punto luminoso,
permite vislumbrar entre las nieves eternas, senderos que los siglos no habían conseguido borrar. Al noreste del Ponto Euxino (Hoy Mar Negro ) y casi a los pies de los Montes Káukasos, había un extraño culto, cuyas grandes ceremonias se realizaban en cavernas, sobre las cuales existían infinidad de leyendas más o menos fantásticas. Se decía que aquellas cavernas habían sido en la prehistoria, una ciudad subterránea, en que una dinastía de reyes justos, se había refugiado para escapar a las hordas salvajes de una reina malvada,
encarnación de los demonios, que había surgido como un monstruo de sangre, de las olas del Mar Caspio. En aquellas cavernas-templos, se rendía culto al sol de amanece, y al sol poniente al cual llamaban Apolón, que tenía, a lo que parece, el delicado gusto de que a sus altares sólo llegaran las manos femeninas, por lo cual había sacerdotisas que denominaban Walkirias. Y subiendo hacia los mares del Norte, se encontraban
asimismo algunos antiquísimos templos, donde los cultos a la Naturaleza y al hogar predominaban,
transmitiendo a aquellos pueblos una especie de dependencia de las manifestaciones naturales, como la lluvia, las tempestades, los aspectos solares, las fases de la luna, etc., etc. Cultos que a decir verdad, parecían mantener a los pueblos en una larga infancia, pero que al igual que los niños eran inofensivos. Y todo esto lo atribuían aquellos hombrea, a que en tiempos remotos habían existido en aquellas regiones, pequeñas o grandes ramas de la Sabiduría Kobda, llevada desde los valles del Eufrates a los vastos dominios de Lugal Marada, el Gran Aiter de los países de la nieve.

La noche aquella en la sala-comedor, en el Santuario del Monte Abarin, fue noche de historia antigua y
moderna, en que se descubrieron redes que los siglos habían ocultado a medias, con las cenizas del su vaivén eterno. Y al destejerse esas redes, se dejaban entrever las figuras luminosas de un joven Kobda; Abel, que llenaba con elixir de Sabiduría, el ánfora de alabastro de una joven princesa, destinada a ser guía de la humanidad nórdica: Walkiria de Kiffausar, secundada por aquella pareja eterna Alexis y Astrid, continuación magnífica de Adonai y Elhisa, de los kobdas de Neghadá sobre el Nilo.

La comida terminó con la acción de gracias habitual junto al altar de los Siete Libros, donde parecían flotar
como alas luminosas los radiantes pensamientos de los Siete Profetas a quienes veneraban los Esenios, como a sus verdaderos maestros de Divina Sabiduría.
Al atardecer del día siguiente extranjeros y Esenios emprendieron el viaje por las oscuras galerías entre las
montañas que ya conocemos, para tener la comunión espiritual con los mayores, según ellos decían.
La nieve caía sobre los montes come un copioso deshojamiento de rosas blancas. Era el plenilunio y
víspera del primar aniversario del Nacimiento de Jhasua.
¡En qué momento más propicio se congregaban aquellos seres, que ignorados de la humanidad, se
reunían en los antros de las montañas, en representación de las cinco ideologías religiosas imperantes en el
mundo civilizado!

Y la humanidad ignoraba que en aquel apartado rincón de la tierra, y entre una escasa agrupación de
hombres, se labraba la estatua inmortal de la fe, del porvenir.

¿Cómo podía asimilar la humanidad de entonces, que del Atman Supremo se había desprendido una llama
que individualizada en el plano físico, era un Dios hecho hombre?

Menos debía esperarse que comprendieran los hombres, la importancia fundamental que tenía aquella
congregación subterránea, para preparar los caminos del hombre Dios que había venido.
Cuando llegaron al Monte Nebo, de la galería subterránea, subieron la rústica escalera de piedra que tenia
acceso a la caverna sepulcral de Moisés, la cual les esperaba inundada de dorada claridad. El inmenso
candelabro de Setenta cirios, semejaba un gran faraón de luz rutilante y temblorosa, cuyos reflejas caían sobre la faz marfilina de la momia milenaria, e imponente en su austeridad. Siete pebeteros de bronce colgados de la techumbre y encendidos poco tiempo hacía, soltaban como nubecillas cautivas, sus espirales transparentes y blanquecinas, del más puro incienso de Arabia, que a Melchor trajo el recuerdo vivo de su Santuario de Horeb.

— ¡Qué Dios bendiga al hermano que hizo solo el camino, para esperarnos con los cirios encendidos y con
los pebeteros ardiendo! —dijo en alta voz el Gran Servidor—. ¿Quién habrá sido?
Ninguna voz contestó a la suya, porque los Esenios no acostumbraban descubrir las buenas acciones
propias, sino cuando el bien de un semejante lo reclamaba.

Los extranjeros escudriñaron con la mirada todos los rostros, y sólo encontraron la serena placidez del que
no da importancia sino a lo imperecedero y eterno.

La magna asamblea espiritual se inició con el preludio de la música, compuesta ex profeso para los cantos
profetices de' Isaías, de los cuales un coro cantó los fragmentos alusivos al Verbo Divino, vislumbrado por el
Profeta seis siglos antes de su llegada.

"Como un niño nos es nacido; el Hijo de Jehová nos es dado, lleva el principado sobre
su hombro y le llamarán Admirable, Consejero, Hijo de Dios Fuerte, nacido de Padre Eterno,Príncipe de la Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz, no tendrá término sobre el trono de
David y sobre; su reino, porque Jehová lo confirmará en justicia desde ahora para siempre.
Cap. 9. "¡Cuan hermosos son sobre los montes, los pies del que trae alegres nuevas, del
que publica la paz, del que pregona el bien, del que derrama salud, del que dice a Sion: Tu
Dios reina sobre ti!
"Cantad alabanzas y alegraos soledades de Jerusalén, porque Jehová ha recordado a
tu pueblo, lo ha consolado y lo ha redimido.
"Jehová bajó desnudo el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes, y
todos los hombres de la tierra verán la gloria del Dios nuestro. Cap. 52.


En seguida se colocaron silenciosamente en los entrados alrededor de la gran caverna-mausoleo de
Moisés, y con el pensamiento abierto al Infinito, como un loto al rocío de \a. noche, se sumergieron en ese mar sin fondo y sin orilla del Amor Increado y Eterno, que forja mundos y seres en el torbellino incontenible de su Energía y de su Poder.

Los de mayores desarrollos psíquicos, y más intensidad de amor, se unieron rápidamente a sus Egos, en
busca de su voz de consejo y 'sabiduría; y sus Egos les dijeron con su voz sin ruido, inconfundible: "Tendréis
entre vosotros, la esplendorosa radiación del Cristo, en las cinco encarnaciones terrestres que han dado origen a las cinco religiones que representáis en esta hora".
Más ellos guardaron silencio y esperaron.

Y mientras ellos esperan en el más profundo recogimiento, veamos nosotros a través de los velos más
sutiles de la esfera astral de la tierra, los estupendos trabajos fluídicos y etéreos que realizaban las Inteligencias Superiores, mediante los que fueron discípulos íntimos del Cristo, en cada una de las personalidades en que su excelsa inteligencia debía manifestarse a los hombres.

La ubicuidad, es un poder divino adquirido por las inteligencias que han llegado al magnífico y completo
desarrollo espiritual, a que había llegado el espíritu Instructor de la humanidad terrestre. Este poder consiste, en que le es de fácil realización el revestir, el cuerpo etéreo sutil de varias personalidades, que en un tiempo más o menos lejano fueron una realidad en el plano físico.
Ylas cinco Inteligencias Superiores guías de Jhasua en esa encarnación, se pusieron al frente de las cinco
legiones espirituales, que habiendo estado al contacto del Mesías en las respectivas vidas en que debía
manifestarse, estaban en las condiciones necesarias, para extraer de los planos eternos de la Luz, la visión
nítida y clara, de hechos sucedidos en épocas remotas y separadas unas de otras, por largos siglos y aún por
milenios.
De pronto se vio la caverna convertida en un infinito azul, en el centro del cual resplandeció una enorme
inscripción de oro y brillante que decía: El éxtasis. Inscripción que duró unos instantes, y se fue diluyendo en el éter rápidamente.
Todos comprendieron que les era necesario ese estado espiritual que se les indicaba, para estar en
condiciones de ver y oír lo que deseaban.
Yse dejaron sumergir en los oleajes de topacio y amatistas de ese gran desprendimiento espiritual, que en
el lenguaje místico superior, se denomina éxtasis.
Los que por su estado físico, o por falta de cultivo necesario, no pudieron llegar al éxtasis, fueron invadidos
de un profundo sueño, para que desprendidos de la materia, pudieran ver lo que en estado de vigilia, acaso no podían. Bajo un gran pórtico abierto en todas las direcciones, y que parecía hecho de zafiros y diamantes, apareció sobre un pedestal de pórfido, una escultural figura de hombre, joven y hermoso, de una fisonomía mate que se acercaba al trigueño, iluminada por unos ojos obscuros de infinita profundidad. Su túnica de oro pálido y su manto violeta, se movía suavemente como ondulado por una brisa que allí no se percibía. Apenas diseñada esta figura, se plasmó otra a su lado tan semejante a la primera como suelen serlo hermanos gemelos en el plano físico. Sólo que éste vestía de un pálido azul de turquesa, y sus cabellos eran rubios y sus ojos de color de hoja seca.

Una tercera figura apareció en el infinito escenario de zafir, y fue la de un príncipe indostánico, con escudo
y coraza de resplandeciente pedrería, y en actitud de disparar su arco hacia un monstruo, que se abalanzaba
con furia sobre él.

El monstruo era un espantoso dragón color de lodo, y llevaba sobre el lomo este nombre "Usurpación".
Luego apareció un inmenso árbol cuyas ramas eran de brillantes esmeraldas, y sentado a su sombra, un hombre joven vestido de humilde sayal color de corteza seca. De sus ojos color avellana, irradiaba infinita
piedad y » veces corrían también gruesas lágrimas, que brillaban como chispas de estrellas, que se sumergían
en los pliegues de su vestidura de ermitaño.
Ypor fin de pie y sobre un pedestal de granito un hombre hermoso en su virilidad, de extraordinaria energía,
sosteniendo en su diestra dos enormes tablas de piedra como dos hojas de papel, donde se veían
grabados los Diez Mandamientos de la Ley.

Y las cinco radiantes personalidades manifestaron su pensamiento de acuerdo a la época en que actuaron
en el plano físico.

Antulio el gran filósofo atlante, llamó a Filón de Alejandría por su nombre y le dijo: "Joven aún, estás
indicado para repetir, en esta hora tu vida de José hijo de Jacob, para encender tu lámpara otra vez en Egipto, porque serás el primer precursor de Jhasua en su último apostolado mesiánico sobre la Tierra.
"La sabiduría Antuliana que deslumbró en su época, porque fue lo más avanzado que se conoció en los
templos de la ciencia, no es diferente de las que muchos siglos después, pareció que se fundaban con principios y normas nuevas. La Eterna Verdad es una sola, y es la incomprensión de los hombres la que teje tramas diferentes, con los colores diversos; más ¡ay de aquellos que desfiguran la Verdad Eterna, para amoldarla a su codicia y a su egoísmo!

"Sócrates, Platón, Aristóteles y Ptolomeo, son los cuatro reflectores postreros de la Sabiduría Antuliana.
Quiero que seas el quinto o sea, el punto de enlace con la enseñanza de Jhasua desde líos montes de la Palestina".

Aquella sonora vibración como de clarines de oro se esfumó en el silencio, y la diestra del Antulio se posó
sobre el hombro de Abel, el de los cabellos dorados y ojos de color topacio.

"—La Sabiduría de los Kobdas —dijo— esa vieja herencia del Numú Lemuriano, fue más un canto de amor fraterno que un resplandor de la Eterna Sabiduría. La maldad de los hombres, había encontrado armas
poderosas en los profundos principios de Antulio para desarrollar el mal a su más alto grado, y la Bondad Divina hizo surgir la Fraternidad Kobda, cuyo amor fraterno llevado al heroísmo, sirviera de elixir curativo al
envenenamiento colectivo de ciudades y de continentes.

"La ciencia, perversamente aplicada, había hecho a los hombres capaces de todas las malas artes, y el
Amor piadoso de los Kobdas debía volverles a la conciencia de su hermandad universal.
"Melchor de Horeb, representas la sabiduría hecha piedad y amor de los Kobdas de la Prehistoria; que tu
Escuela sea el primer resplandor de la Unidad Divina en todos los pueblos de tu raza, que está llamada a
derramarse por varios continentes.

"Tu acercamiento a la cuna de Jhasua, te obliga a ser el eslabón que une la inmensa cadena Kobda del
pasado, con los cristianos que van a llegar".

Y en medio de un silencio lleno de suavidad y deleite espiritual, la figura de Abel apoyó la diestra sobre el
hombro del príncipe indostánico, cuya túnica esmeralda remarcaba los contornos de su coraza de oro, que le modelaba admirablemente la gallarda silueta varonil. Su fisonomía bronceada le daba un aspecto de fuerza, y energía, que contrastaba con la tierna dulzura de Abel el hijo de Evana.

"—También en la justicia invencible de Chrisna, pudo caber el Amor y la Piedad del salvador de la
humanidad. Maravilloso prisma es el espíritu esencia divina, cuando ha escalado las cumbres a que está
llamado a subir. Sabiduría, Amor, Piedad y Justicia, son hermanas gemelas nacidas del Atinan Supremo, que
bajo innumerables aspectos, el soplo de su hálito soberano forja leyes, principios y mandatos, conforme al grado de evolución de las humanidades surgidas de su infinita plenitud.

"Chrisna con su arco tendido destruyendo el mal, que en múltiples formas devora a las criaturas humanas,
fue símbolo de la Justicia Divina que protege a los pequeños, a los débiles, a los humillados y proscriptos, como otro Juno de las edades perdidas en la remota época neolítica.

"Baltasar de Susa; Zenda de los días de Chrisna, el Príncipe de la Justicia y de la Paz; último vástago de
mis aliados de aquella hora lejana; la unión del Oriente con el Occidente, está encomendada a tu cuidado, como jefe de una Escuela de Divina Sabiduría, que se ha basado en mis doctrinas y principios, y que ya desfigurada, ha creado la separatividad, que es destrucción y es muerte. De la realeza de la sangre de Chrisna, se tomó fundamento para forzar la casta real, la más privilegiada de todas, olvidando que Chrisna sólo usó de sus poderes de príncipe, para defender a las más despreciables clases sociales. De familiares que se erigieron en  fundadores de majestuosas liturgias, surgió la casta sacerdotal, que hermanada con la primera, seconstituyeron bien pronto, en cadenas de hierro para los pueblos que oyeran un día la suavidad infinita de los himnos védicos. Mas sé que responderás un día a mi voz, que te argüirá para que; seas un defensor de las ciases oprimidas del Indostán. Chrisna es justicia y es paz. Tú !o serás también".
El mismo silencio de melodías sin ruido, y la mano abrillantada de ajorcas del Príncipe de Madura, se posó
sobre el hombro del Moisés, radiante, que con su vestidura blanca y púrpura, como un trozo de montaña
nevada enrojecida por el sol saliente parecía esperar su turno.

Los rayos de luz que emanaban de su frente, adquirieron tal intensidad, que causaban deslumbramientos.
"— ¡Soy la Ley grabada a fuego en las conciencias de los hombres! Soy la Ley inexorable e incorruptible
que no admite correcciones, ni modificaciones, ni transformaciones, porque es la concepción eterna del
Supremo Poder Legislador, para todos los globos del Universo. "Adorarás al Señor Dios tuyo, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y a El solo servirás. Y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Es delito contra tu Dios, el tomar Su Santo Nombre en falsos juramentos; es delito no dar tregua ni descanso a tu cuerpo; es delito
abandonar a los que te dieron la vida y negarles el sustento; es delito todo daño material y moral a tu prójimo; es delito el hurto del tesoro ajeno y la mentira calumniosa; es delito el adulterio que arroja lodo sobre el honor de tu prójimo; es delito el codiciar los bienes ajenos y despojar de su pan a quien como tú, tiene derecho a la vida".

"Soy la Ley Infinita, vibrando como una eterna palpitación que no se detiene jamás, y que aunque rueden
como arenillas, llevadas por el huracán, millares de años, y de siglos, siempre será la misma, sin cambio, ni
variación alguna.
"Ancianos Esenios de Monte Nebo, que conserváis como un tesoro esta Ley, cuyos diez mandatos grabé
sobre una piedra, en un día que la Luz Eterna conserva como una epopeya inmortal. A vuestro lado cantará
Jhasua, su postrer melodía de amor para esta humanidad, que le recibió como Protector y como Instructor,
como Juez, como Consejero, como Guía y como Salvador, y que después de cada etapa, destruyó cuanto pudo
sus obras y su doctrina, después de haber destruido su vida, como si fuera posible matar la Ley, matar la
Verdad, matar la Idea, matar el Amor!

"Que en vuestro silencio legendario esté su escudo, su fuerza, su formación espiritual, el despertar a su
heroico Mesianismo de esta hora, porque es en el país que duerme, a las faldas de estos cerros olvidados de
Moab, donde él abrirá los surcos para su siembra final"

Y cuando la radiante figura extendía su brazo y se inclinaba a poner su diestra sobre el hombro del
ermitaño, del tosco sayal sentado bajo el árbol de esmeraldas, éste se alzó rápidamente, y el sayal tomó tintes irisados de múltiples colores, como si al abrirse sus ojos entornados en meditación, hubiesen entretejido de claridad, los rústicos hilos de su vestido.

"Soy la anulación del yo inferior del hombre, soy el silencio de sus instintos de bestia, la destrucción del
deseo, y el renunciamiento, a cuanto hay de pasajero y efímero en los engañosos jardines de la vida. La
humanidad se hundía en un abismo de oro y cieno, por la ambición y la sensualidad llevados a extremos de
locura, de barbarie y de crimen. El dolor, la miseria y la muerte prematura, enseñoreados de las sociedades
humanas, amenazaban con furias de avalancha qua arrastraría todo al abismo.

"Por Divina Ley, Bhuda comprendió como ninguno, por interna iluminación, que los dolores humanos tienen
por causa el deseo.

"¿Qué es el dolor sino un deseo no satisfecho? Desea el que ama, desea el que odia, desea el rey y desea
el vasallo, el rico y el pobre, el joven y el viejo, el sano y el enfermo, el vencedor y el vencido.
"Y de toda esta efervescencia de tumultuosos y contrarios deseos, forma el hombre tan horrenda y lóbrega
bóveda psíquica, que hace imposible ¡a filtración de toda luz, de todo conocimiento, de toda paz y de todo bien.

Por eso busqué en la anulación del deseo, el bien de la humanidad; y al extremar la medida del renunciamiento, probé que todo hombre puede limitar sus deseos a lo justo, para aniquilar al mal, y propender al bien sobre la
tierra. La vida de Bhuda, en otros términos, fue el cumplimiento perfecto de aquel eterno "Ama a tu prójimo
como a ti mismo'.

"Con el precio de una sola de las túnicas de Shidarta, Príncipe de Kapilavastu, podían vivir sin miseria y sin
hambre cien criaturas humanas durante un año. Mis lujos eran escarnio para los desheredados, mi saciedad de todo, era su hambre. Mis atavíos eran su desnudez; mi gozo, su llanto, y mientras yo descansaba junto a las hogueras" perfumadas de incienso, ellos temblaban de( frío entre el cieno y las escarchas.

"El renunciamiento abrió a Bhuda los cielos infinitos y como Antulio, en sus transportes siderales, vi en mi
meditación sentado sobre una estera, lo que es la Divinidad, cúmulo infinito de energías de poderes, de fuerzas y de amor. Océano sin riberas, formado por millares de raudales, cada uno de los cuales, fue individualidad en su hora; hoguera sin fin, formada por millares de millones de llamas vivas, que fueron individualidad en su hora.

Y comprendiendo el proceso evolutivo de las almas, Bhuda pudo afirmar qué es pueril y propia de infantillos, la idea de un ser representación de la Divinidad; de una sola Inteligencia, marcando rutas a mundos y seres; de una sola mano gigantesca, sosteniendo en su palma el peso de los mundos. Todo ser tuvo principio. Sólo el
Eterno Invisible no lo tuvo. Luego no es un ser.

"Y comprendida en la meditación, la profunda y estupenda verdad, dijo Bhuda sin temor de ser desmentido:
"Dios es el conjunto de Inteligencias perfectas". El más breve camino para esa dicha suprema, es el
vencimiento del deseo o sea el renunciamiento completo.

"Gaspar de Bombay: no temas al duro calificativo de filósofo ateo, que dará la humanidad a quien niega la
individualidad personal de Dios. El principio de la Unidad Divina puesto sobre el Monte Santo de la Sabiduría Kobda y Mosaica, es la misma unificación de Inteligencias comprendida por Bhuda. La Unidad-Dios no es individualidad, sino unificación. Tal debe ser la claridad de nuestra comprensión y de vuestro discernimiento, para llegar a la conclusión de que en todas las personalidades del Avatar Divino, no pudo enseñar sino la sola y única verdad.

"Dios es la suma de todos los poderes, de todas las energías, de todos los conocimientos, de todas las
perfecciones, de todos los amores. Formidable Suma de millares de millones de unidades, que forman
estrechamente unidas, la infinita fuerza creadora que llamamos Dios. Gaspar de Srinaghar. Yo quiero que seas el clarín de oro que cante hacia el oriente y hacia el occidente, con las notas entretejidas del Mahavastu y los Upanishad, porque ambas son melodías del Eterno Trovador Universal".

Las cinco figuras luminosas se unieron lentamente como en un solo haz de luz multicolor, hasta no quedar
de todas ellas, sino un solo gran resplandor dorado como de un sol inmenso y vivo, que llameaba en el infinito azul.

Y en el centro de ese sol que fue tornándose suavemente rosado, apareció la figura delicada y tiernísima
de un niño, al cual le envolvían en aureola, una multitud de rostros felices y radiantes, que parecían haberse
formado de los rayos de luz del gran sol, en que se fundieron las- cinco primeras figuras.

— ¡Jhasua!... ¡Jhasua! —Exclamaron a una voz todos los presentes—, al mismo tiempo que el Dios-Niño
levantando su diestra, hacía el signo de bendición de los Grandes Maestros, o sea con el índice, y el central,
destacándose de la mano cerrada.

Todas las frentes se inclinaron, y la caverna se llenó con innumerables voces que cantaban a coro:
"¡Gloria a Dios en los cielos infinitos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!"
Entre los sollozos contenidos de la indescriptible emoción, fuese alejando lentamente'1 la armonía de las
Arpas Eternas, y diluyéndose en el éter la esplendorosa y tierna visión, hasta no percibirse más que el trémulo oscilar de la llama de los cirios, y el suave perfume del incienso, que se había convertido en cenizas entre las ascuas ardientes de los pebeteros.

Ninguno era dueño de manejar libremente su materia, semi anulada por la intensidad de vibraciones
sutilísimas, de tantas inteligencias superiores, que en la plenitud de amor y de gozo, habían bajado de los cielos al abrupto recinto de la caverna de Moisés.

Regresaron al Gran Santuario ya muy pasada la medianoche, y con un simple hasta luego pronunciado
apenas a media voz, cada cual se refugió en su celdilla de, rocas, donde un estrado tapizado de pieles y una
almohada blanda de lana, les esperaban para el descanso. Y pocos momentos después el Gran Servidor con el más joven de los Esenios, recorrían una por una las celdillas, dejando en silencio sobre el banquillo de escribir,un tazón de vino caliente con miel y al centro del pavimento, una brasera con ascuas encendidas.
La hospitalaria solicitud de los Esenios, encontró aun en aquella noche; memorable, una tierna
manifestación.

Tres días después los extranjeros bajaban de las montañas para incorporarse a la caravana, que de mes
en mes pasaban hacia Sela, punto donde los cuatro se habían reunido y donde se debían separar rumbo cada, cual a su país natal.

La divina luz que les guiara desde la patria lejana, fue en verdad la "Estrella de los magos" de que hizo una
tierna leyenda la piadosa poesía de la infancia cristiana.


Libro Alpas Eternas 1  de pag 71 a 81.

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