DEIDAD Y DIVINIDAD

En el universo de los universos se manifiestan fenómenos relativos a la actividad de la deidad en niveles diversos de la realidad cósmica, de los contenidos mentales y de los valores espirituales, pero en su totalidad este ministerio — personal o no — se coordina por medios divinos.

LA DEIDAD se personaliza como Dios, es prepersonal y suprapersonal de maneras no del todo comprensibles para el hombre. La Deidad se caracteriza por la cualidad de la unidad — actual o potencial — en todos los niveles supramateriales de la realidad; y las criaturas comprenden mejor esta cualidad unificadora como divinidad. 

La Deidad obra en el nivel personal, prepersonal y suprapersonal. La Deidad en su totalidad tiene la capacidad de obrar en los siete niveles siguientes:
1.Estático: Deidad autocontenida y autoexistente.
2.Potencial: Deidad autovolitiva y autodeterminativa.
3.Vinculante: Deidad autopersonalizada y divinamente fraternal.
4.Creativo: Deidad autodistributiva y revelada por medios divinos.
5.Evolutivo: Deidad autoexpansiva e identificada con las criaturas.
6.Supremo: Deidad autovivencial y unificadora de criaturas y Creador. Deidad que rige con pleno poder en el primer nivel de identificación creatural, en el espacio-tiempo, al gran universo, a veces se le designa Supremacía de la Deidad.
7.Último: Deidad autoproyectada y que trasciende el espacio-tiempo. Deidad omnipotente, omnisciente y omnipresente. Deidad que rige con pleno poder y efectividad en el segundo nivel de expresión de la divinidad unificadora y sostiene de forma absonita al universo matriz. Comparada con el ministerio de las Deidades en el gran universo, tal función absonita en el universo matriz es equivalente al pleno poder y al completo sustento universales, a veces se le llama Ultimidad de la Deidad.


El nivel finito de la realidad se distingue por la vida de las criaturas y por las limitaciones del espacio y del tiempo. Las realidades finitas quizás no tengan fin, pero siempre tienen principio: son creadas. El nivel de la Deidad de Supremacía se puede concebir en términos de su función en relación con las existencias finitas. 2§12 0:1.12 El nivel absonita de la realidad se distingue por los seres y cosas sin principio ni fin y por la trascendencia del tiempo y del espacio. Los absonitas no son creados; acontecen: sencillamente son. El nivel de la Deidad de Ultimidad se infiere en términos de su función en relación a las realidades absonitas. En cualquier parte del universo matriz, siempre que se trascienda el tiempo y el espacio, este fenómeno absonita es un acto de la Ultimidad de la Deidad. 2§13 0:1.13 El nivel absoluto está desprovisto de principio, de fin, de tiempo y de espacio. Por ejemplo: En el Paraíso, el tiempo y el espacio no existen; la condición espacio-temporal del Paraíso es absoluta. Este nivel lo alcanzan como Trinidad, existencialmente, las Deidades del Paraíso, pero este tercer nivel de expresión de la Deidad unificadora no se unifica plenamente de manera vivencial. Los valores y contenidos absolutos del Paraíso se manifiestan cuando, donde y comoquiera que obre el nivel absoluto de la Deidad. 3§1 0:1.14 La Deidad puede ser existencial, como en el caso del Hijo Eterno; vivencial, como en el caso del Ser Supremo; vinculante, como en el caso de Dios Séptuplo; indivisa, como en el caso de la Trinidad del Paraíso. 3§2 0:1.15 La Deidad es la fuente de todo lo que es divino. La Deidad es divina de forma característica e invariable, pero no todo lo divino es Deidad necesariamente, aunque se coordine con la Deidad y se incline hacia alguna fase de unidad con ella — espiritual, mental o personal —.

 La DIVINIDAD es la cualidad característica, unificadora y coordinadora de la Deidad.  La Divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad; se correlaciona en la personalidad como amor, misericordia y ministerio; y se desvela en los niveles impersonales como justicia, potencia y soberanía.  La Divinidad puede ser perfecta — completa — como lo es en los niveles existenciales y creadores de la perfección del Paraíso; imperfecta, como lo es en los niveles vivenciales y creaturales de la evolución del espacio-tiempo; o puede ser relativa, ni perfecta ni imperfecta, como lo es en ciertos niveles de relaciones existenciales-vivenciales de Havona.
Cuando intentamos concebir la perfección en todas las fases y formas de relatividad, nos encontramos con siete tipos posibles:

1.Perfección absoluta en todos los aspectos.
2.Perfección absoluta en algunas fases y perfección relativa en todos los demás aspectos.
3.Aspectos absolutos, relativos e imperfectos en vínculos variados.
4.Perfección absoluta en algunos respectos, imperfección en los otros.
5.Perfección absoluta en ninguna dirección, perfección relativa en todas las manifestaciones.
6.Perfección absoluta en ninguna fase, relativa en algunas, imperfecta en otras.
7.Perfección absoluta sin atributo alguno, imperfección en todo.


Fuente Libro: Urantia I

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