ALGO MÁS ACERCA DEL NIÑO ÍNDIGO


Barbara, al igual, que Nancy Tappe, descubrió en sus observaciones a los Niños Índigo. Existen 4 tipos: el humanista, el conceptual, el artista y el más raro de todos, el interdimensional. Todos ellos tienen comportamientos similares pero también hay entre ellos notables diferencias. A continuación relataremos tres experiencias reales relacionadas con Niños índigo. Una con un artista, otra con un humanista y la última con un niño conceptual. 




EL ARTISTA. Historia de una misión: 

Travis es un niño Índigo artista con un extraordinario talento musical. A los 4 años hizo su primera presentación en público con la mandolina. A los 5 años organizó una banda infantil y después de ganar un concurso nacional de música a los 9 años, la banda grabó su primer CD. 

A la edad de 14 años produjo su primer álbum como solista que se mantuvo dentro de los 10 primeros "hits". A Travis lo consideran los críticos de música, como el Mozart de la mandolina. El siguiente suceso tuvo lugar durante uno de sus conciertos: 

Mi esposo y yo asistimos al concierto específicamente por oír a Travis frente a una audiencia de aproximadamente 3,000 personas. 

Cuando entré al baño escuché la conversación que sostenían dos mujeres. Una decía a la otra "vine porque mi esposo me insistió diciéndome que me haría sentir mejor". Mientras yo las escuchaba, me percaté de que la mujer lucía como si acabara de tener un bebé. Ella había perdido su bebé dos semanas después que nació y aún continuaba usando ropa de maternidad. Mi corazón sintió una oleada de pesar. 

Cuando Travis volvió al escenario, tocó una pieza que había escrito a la edad de 9 años. "Seguir Adelante" hablaba de la muerte de su abuelo y de las muchas experiencias de vida y la forma cómo, con la ayuda de Dios, nosotros debemos seguir adelante. El concierto terminó con una nutrida ovación. Mis ojos se posaron en la joven mujer que yo habia visto en el baño. Ella estaba hablando con Travis. Le decía con lágrimas en los ojos: "esa canción suya me ha ayudado a sanar. Gracias. Estoy muy agradecida por haber venido." 

Travis le agradeció y cuando él partió, se volvió hacia su guitarrista y dijo en jerga juvenil: "Está bien, esto es de lo que se trata." Mi corazón se inflamó de nuevo enviando vida a todo mi cuerpo. Travis continúa tocando y componiendo a la edad de 17 años. Verdaderamente una pequeña estrella índigo cumpliendo su misión. 



EL HUMANISTA: una historia de disciplina familiar 


Todd es un niño índigo humanista. Mientras visitaba a su abuela ocurrió un desagradable accidente. La abuela tenía sobre su cama un payaso musical con cara de muñeca china, regalo de su esposo. 

El semblante del payaso le recordaba a Todd algo en su "pasado" asi que lo cogió y golpeó hasta volverlo pedazos. Él hizo esto con gran furia. La abuela estaba asombrada. Todd sólo tenía 4 años y no parecía sentirse culpable. Tratando de mantener la compostura, la abuela preguntó al niño “¿Cuál es tu juguete favorito?”. “Mi carro de policía respondió el niño”. La abuela replicó: 

“¿Puedo ir a tu casa ahora y destruir tu carro de policía?”. "'No" respondió Todd con ojos llenos de asombro. “Bien, esta es la casa de tu abuelo y mía, y nosotros no dañamos las cosas a propósito en esta casa. Queremos que nuestra casa sea una casa feliz, así que si tú fueras la abuela ¿qué le dirías a Todd en este momento?” 

Después de pensar un rato Todd contestó "necesito tiempo para pensar". El niño se encerró en una habitación, alejado de la Fiesta que ya comenzaba. Al poco rato la abuela entró en la habitación y habló con él sobre la rabia, el miedo y las expresiones positivas, (todo esto en un lenguaje para un niño de 4 años, desde luego). Lo que aquí vemos es un índigo humanista (quien ama la gente y la libertad), que elige un tiempo para aislarse aún a esa tierna edad. El confinamiento voluntario que eligió Todd era el intercambio justo por su comportamiento inapropiado. La abuela tiene ahora una hermosa muñeca con rostro de ángel, regalo de una amiga y el rostro de la muñeca es de trapo. 



EL CONCEPTUAL: una historia sobre la escuela y la necesidad de cambio 


Tim es un joven de 12 años quien vino a mi consultorio con su frustrada madre. El chico no quería ir a la escuela pues no consideraba importantes las horas que pasaba allí, particularmente no le gustaban las clases de Inglés (creo que la intención de la madre era que yo lo convenciera de volver al colegio) Tim es un índigo conceptual, y muy metido dentro del mundo de las computadoras. Cuando le pregunté: "¿Por qué no quieres volver a la escuela?" él contestó: "la profesora es muy estúpida" quiere que yo lea a Huckleberry Finn. Yo le dije que posiblemente él podría ser más inteligente que algunos profesores pero que aún así, podría aprender algo de ellos. Le dije también que el Inglés es una materia básica en el colegio. Y que también había otros muchos medios de aprender Inglés. Le pregunté entonces cómo iba él a resolver esta situación. Inmediatamente Tim respondió. Me contó que él y otros amigos que estaban en la misma situación habían creado un grupo para estudiar Inglés después de salir del colegio. Ellos no estaban interesados en Huckleberry Finn, pero usaban el Internet. Estaban buscando a alguien que los supervisara durante este tiempo, mientras por otra parte, continuaban asistiendo al colegio. 


Le dije que esa era una idea excelente mientras su madre me miraba con la boca abierta, cuando le sugerí que ella apoyara esta solución ayudando a su hijo a encontrar un profesor voluntario. 

Tim sintió que por fin alguien lo entendía y su cuerpo se relajó. Sé que aunque esto no ha resuelto por completo todos los problemas académicos de Tim, él ha logrado sustituir las clases de Inglés del colegio por las clases supervisadas en Internet y está asistiendo al colegio. Él es un niño brillante. 

Las ideas conceptuales señalan el comienzo de un cambio en nuestra rígida y muchas veces autoritaria estructura académica, la cual no ayuda al pensamiento iluminado de un Índigo. 

La madre de Tim se ha convertido en una gran activista de la reforma educativa.

Por Barbara Dillinger, Ph. D. 

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